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Sunday, October 3, 2021

¿Y si nos juzgan?


¿Cuántas veces hemos perdido oportunidades por el miedo al qué dirán? ¿En cuántas ocasiones hemos dejado de ser nosotros mismos por temor a cómo las personas vayan a reaccionar? A mi pensar, no es una vida realmente plena si te limitas a ti mismo de tantas maneras, ignorando tu potencial, rechazando tu felicidad, solo porque pueda incomodar a alguien más. 

Creo que, por circunstancias que me tocaron vivir, tuve miedo por demasiado tiempo a lo que los demás pudieran decir, y me limitaba prácticamente en todo. No fue hasta que tomé la decisión de salir de la iglesia para nunca más volver, que comencé a sentirme y verme más libre. Ha sido, hasta el día de hoy, una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y de lo único que me arrepiento es de no haberlo hecho más temprano. 

Desde ese momento en que comencé a romper las cadenas que me aguantaban, empezaron los otros cambios. Llegaron los tatuajes, las uñas pintadas, el pintarme el cabello, encontrar mi verdadera fe y estilo de vida, y una manera distinta de ver las cosas. Mi perspectiva había cambiado, sin la posibilidad de ir hacia atrás. Sin embargo, siempre ha habido personas a mi alrededor preocupadas por lo que los demás puedan pensar, decirme o hacerme. Siempre ha existido su pensar de, "No hagas tal cosa porque tal vez alguien te haga tal y tal cosa", "Recuerda que eres maestro", "No te busques problemas innecesarios". 



Aunque entiendo que todas estas preocupaciones vienen de un lugar de cariño, me rehúso a vivir así. Sí, soy maestro, pero eso no me hace esclavo de mi trabajo, ni tengo por qué limitar la manera en que expreso mi identidad por eso. Mi identidad es algo que no es negociable, por nada ni por nadie, y eso incluye mi empleo. El pensamiento admito que ha estado, esos primeros nervios de presentarme ante los demás tal y como soy. Pero al final del día, nada de eso importa. Quien tiene que estar feliz conmigo y mis decisiones soy yo. 

Cuando comencé a expresar más mi identidad fue con mi primer tatuaje. Dolió, bastante, pero valió la pena cada segundo. Ese fue el momento en que grité sin abrir mi boca, "El chico perfecto ya murió". Durante muchos años se me decía que mi cuerpo le pertenecía a su dios, que debía ser de cierta manera nada más, que lo que sentía en él no era natural. Así que, ese primer tatuaje fue un suspiro de alivio, una manera de demostrarme que es mi cuerpo, que el único dueño de él soy yo, y soy libre de hacer con él lo que me plazca. Mi piel es como un lienzo que aún pide que se haga más arte en él, que le recuerde las veces que sea necesario, que solo me pertenezco a mí mismo. 

Varias personas se preocuparon por lo que me dirían en la escuela, especialmente con mi segundo tatuaje, ya que porta un pentagrama. Pero mis tatuajes no me hacen menos profesional, no determinan mi capacidad para enseñar y hacer un buen trabajo. Son una extensión de mí, marcas de mi identidad, de las cuales estoy muy orgulloso. Si a alguien no les gusta, la solución es sencilla: se pueden morder un ojo. 



Luego de los tatuajes vinieron los cambios en el pelo. Azul, violeta, rubio, con ganas de algún día tenerlo de rosa. Varias personas se llegaron a reír, incluyendo familiares. Pero me vale. Al igual que mis tatuajes, el color de mi pelo estaba reflejando una parte de mí: la necesidad de cambio. Cuando siento que estoy cayendo en la monotonía, busco sacudir las aguas y generar caos, por más pequeño que sea. Me gusta el cambio, lo abrazo, lo necesito. No puedo quedarme igual por mucho tiempo, eso me desespera.



Más tarde vinieron las uñas, lo cual fue un reto para mí. Me preocupaba que a nadie le gustara, que los chicos me rechazaran, y muchas otras cosas más. Sin embargo, mientras más experimentaba con ellas, más me gustaba. Se han vuelto una manera perfecta de desenvolver este aspecto de mi personalidad que busca siempre un cambio, que odia la monotonía. Con el paso de las semanas comprendí que, aunque a muchos no les gustaría, a quien único le debía estar bonito y cómodo este proceso era a mí, no a nadie más. A pesar de que muchos se preocuparon por mi trabajo respecto a esto, volvemos a lo mismo: mis uñas no me hacen menos profesional. 



Mi vida ha cambiado y no solo en lo físico. Como ya muchos saben, encontré Wicca, y he conectado con esto de maneras que nunca me imaginé. Tener una fe poco convencional en esta sociedad aún conservadora ha sido un reto. Todavía hay muchos que creen que adoro al diablo, lo cual es una estupidez, pero es para que vean que la ignorancia es atrevida. Muchos otros se lo toman como un juego, o como una fase. Para mí es más que mi fe- es mi estilo de vida. Me hace sentir vivo, pleno, feliz, completo, y entendido. Obviamente, hay lugares en los que no hablo de esto; la fe es algo un poco más personal después de todo. Aunque debo decir que encuentro curioso el hecho de que, no encuentran apropiado que publique cosas sobre mi paganismo, pero ellos publican cosas sobre su cristianismo constantemente. El hecho de que crea en algo distinto, no hace mis creencias menos válidas que las tuyas. 



Lo que sí cabe mencionar es que, aparte de tatuajes, uñas pintadas y demás, siempre ha habido un factor determinante bajo el cual las personas me han pedido que sea callado: mi sexualidad. Y no mi ciela, no me da la gana de callarme. Si digo a viva voz mi orgullo gay, no es porque esté orgulloso de mi sexualidad y ya está; mi orgullo proviene de poder alzar mi voz en un mundo tan plagado por hipocresía, ignorancia, odio y estupidez. Mi valentía es la que me enorgullece, y me callé por demasiado tiempo, así que no pretendan que lo vuelva a hacer. Con esto han venido comentarios como, "No publiques nada con nadie, podría alguien juzgarte y decirte algo", "Te vas a buscar problemas en la escuela si publicas o dices ciertas cosas sobre ese tema", "No caminemos de la mano porque podrían juzgarnos". 

Eh... ¿cómo fue? ¿De cuándo acá yo tengo que limitarme para que alguien más se sienta cómodo? ¿Qué hay de mí y lo que me hace feliz? Si los demás les gusta que me calle o no demuestre ciertas cosas para ellos no incomodarse, obviamente no están pensando en lo que me hace bien a mí. ¿Por qué entonces yo tengo que preocuparme por que ellos estén cómodos? Claro está que no voy a hacer cosas indebidas en público o en mis redes sociales, no soy estúpido, pero tampoco encuentro justo que deba limitar mis muestras de cariño o expresiones de identidad solo porque una palomita se vaya a ofender. Que aprendan a vivir sus propias vidas es lo que tienen que hacer, que, porque un niño me vea de la mano con un hombre, no se le va a caer un brazo ni se va a traumar- dejen la ridiculez. 



Creo que con este último punto he llegado a la clave de este escrito: ¿por qué debo limitarme yo para hacerte feliz a ti? Me cansa, me hastía, tanto discursito de, "No hagas tal y tal cosa porque a fulano le va a molestar", "Si tienes pareja no publiques nada con él, porque tú sabes cómo es la gente", "No hables sobre Wicca porque les puede molestar", "No te deberías pintar las uñas porque te van a ver mal", "Un maestro no debe llevar tatuajes", "No lo beses en público, ¿qué va a pensar la gente?"

LA GENTE ME TIENE SIN CUIDADO. 

Cuando me paguen alguna de mis cuentas, hablamos. 

Limitarme a mí mismo, callarme, no mostrar quién soy, no es vivir, punto. Es complacer a los demás para que sus burbujitas no se revienten porque se ofendieron por una tontería. Yo no vivo para complacer a los demás, vivo para complacerme a mí, y ser feliz conmigo mismo. Si no les gustan mis uñas, no las miren; si no les agrada mi cabello, volteen la cara; si prefieren que oculte mi sexualidad y/o mi fe, se equivocaron de persona. ¿Por qué me insisten en que oculte aspectos de mí para que los demás no se sientan mal? ¿Realmente eso es cariño? Quiero vivir a plenitud, no a medias. 

¿Por qué yo tengo que cambiar quien soy, y ellos no pueden aprender a respetar? 

"No muestres tus diferencias, la gente te podría atacar." Que aprendan a respetar es lo que tienen que hacer, y ocuparse de sus propios asuntos- aplica para todos. No le hago daño a nadie por ser como soy, excepto a los conservadores que tiran piedras cuando su techo es de cristal. Me niego rotundamente a vivir con miedo, pensando en no incomodar a nadie para que no me lastimen. Me niego a vivir una existencia incompleta, insatisfecha; yo vine aquí a ser feliz, guste a quien le guste. 

Si me estuviese preocupando por lo que los demás vayan a decir, jamás saldría de mi casa. La opinión que los demás tengan de mí jamás ha sido ni será mi responsabilidad. Estoy seguro de quien soy, con mi expresión física medio camaleónica, mi magia, mi risa, mi alegría, mis ganas de vivir o mi apatía (depende del día), y mi capacidad de cumplir todo lo que me propongo y más. Soy feliz tal y como soy, con todo y mis defectos que complementan mi ser; si me juzgan, pues... esperen a que me importe. 



Con ese pensamiento en mente, unas cuantas palabras más. A ti, con quien decido compartir mis días y mis noches, mis alegrías y tristezas, qué maravilla y qué privilegio ha sido encontrarte en este caminar. Jamás me detendré al momento de tomar tu mano donde sea y caminar juntos abrazados, darte un beso y expresarte cariño. Si no les gusta, que breguen con esa, porque eres demasiado maravilloso como para no demostrártelo. Gracias por ser y estar. Amo la idea ti



Para culminar, no tengan miedo a ser ustedes mismos. La vida es demasiado corta, y hay que aprovecharla al máximo, no desperdiciarla pensando en qué vaya a pensar la gente. Nunca oculten ni disfracen su luz por nadie, porque alguien que pretende que lo hagas, es alguien que no vale la pena tener en tu vida. En un mundo donde se espera que sigamos la norma, ser diferente es de valientes. Si nos juzgan, que se vayan a la mierda. 



P.S. Quiero recomendaciones de películas. 

Sunday, June 13, 2021

Una Carta al Pasado


Hey. Qué bueno verte de nuevo. Aunque en realidad no sé bien cómo dirigirme hacia ti, intentaré hacer lo mejor posible. 

Confieso que no me gusta mucho pensarte ni hablar contigo. Siempre me traes recuerdos malos que daría lo que fuera por olvidar. Más me recuerdas a como era antes, y no es algo que me guste encarar. No me gusta mucho mirar al pasado, me distrae del ahora. Sin embargo, creo que de vez en cuando hay que hacerlo. 

Tenemos mucho en común. Compartimos el mismo cumpleaños, ambos Capricornio (y sabes que todo lo que dicen de nosotros es cierto), espejuelos, solo que yo soy más alto, y tú todavía tienes el pelo negro. No te acostumbres mucho al aspecto que tienes ahora, porque lo vamos a cambiar varias veces. Aunque deberías cuidar mejor tus espejuelos; con esto me refiero a que dejes de quedarte dormido con ellos puestos, los vas a dañar y no son baratos. 

Te observo y me doy cuenta que en ti aún habitan muchas creencias que ya en mi adultez he dejado ir. Algo que me gusta de ti es que eres de mente abierta. Mantente así siempre, ya que eso te mantendrá seguro sobre tus pies. Te puedo asegurar que cuando llegues a tus 20, no vas a creer ni en la mitad de las cosas que crees ahora, pero eso está muy bien. Vas a ir evolucionando, y eso es una maravilla del ser humano. 

Así de perra vas a ser baby. Tú confía. 

Tu sonrisa es más linda que la mía, porque todavía no tienes que fingirla. Aún estás en una etapa donde reír es más espontáneo, donde tu sonrisa no ha sido manchada por personas sin escrúpulos ni moral. Tus ojos aún reflejan esa inocencia. Ya había olvidado lo que es ser inocente en este mundo. Ya yo estoy lleno de malicia. No me malentiendas, no me arrepiento de ser así. Vas a darte cuenta cuando crezcas que, o te transformas para que no te destruyan, o terminarán abusando de ti. Ve poco a poco construyendo una coraza a tu alrededor, fortalece esa armadura, porque créeme- la necesitarás. 

Disfruta mucho el tiempo con tu familia, porque llegará el día que tendrás que estar completamente solo. Abraza, aunque las personas a tu alrededor no sean las más afectivas. Ignora todo lo hiriente que pueda salir de sus bocas, porque si no lo haces, terminarás contaminado de amargura. Cuando vayas a Juana Díaz, aprovecha mucho esos días. Ríe y abraza con más fuerza, y déjate querer; sé que no estás acostumbrado a eso, pero déjate querer. Estos días de tu infancia con ellos no regresarán, y volverás a ellos ya de adulto. Será un sentimiento hermoso el regresar, pero por favor no tomes por sentado lo que estás viviendo ahora. 


Ojalá nunca hubieses sido monaguillo. Te lo digo de corazón. Quisiera que eso nunca hubiese pasado. Lo único bueno que te llevarás de esa experiencia turbia serán amistades que podrás conservar de por vida, porque son personas maravillosas. Pero por lo demás, nunca valió la pena. No valieron la pena las eternas madrugadas, ni las largas caminatas. Quisiera volver a tu edad, y no solo hablarte sino volver allá, e impedir que sucediera esto. Sin embargo, tal vez es eso cierto de que todo pasa por un motivo. Serán años de mucha confusión, soledad, conflictos internos y rechazo, perpetuado por gente estúpida que no puede aceptar a alguien diferente, y que justifican sus idioteces con su fe. No te dejes robar la esencia por ellos; no valen tu tiempo ni tus lágrimas. 

Aunque quisiera que esos años no hubiesen pasado de esa manera, lo cierto es que estar encerrado en esa iglesia te hará más fuerte, ya que aprenderás muy bien qué no quieres para tu vida. También aprenderás a determinar qué personas deseas que estén en tu círculo, y a quienes evitar a toda costa. Por eso te digo que todo pasa por algo. Y no creas que estás cada vez más gordo; eso es un efecto provocado por la túnica horrible que te harán vestir. Confía en mi cuando te digo que tu cuerpo está bien. 

Cuando vayas creciendo en ese lugar, y entres a la escuela superior, te darás cuenta de varias cosas en ti. No eres como los demás, y esa es tu mayor fortaleza, aunque sientas que te aísla del resto. Deja de intentar sentir algo por una mujer que no sea amistad- nada pasará fuera de ahí. Si crees que el muchacho que te sonrió es lindo, pues es lindo y se acabó. ¿Qué más da? Admite que el chico alto que viste en el supermercado es atractivo, y que quisieras tomarle la mano. No pasa nada. Estás bien así. 

Aunque muchos te dirán que como eres es pecado, mándalos al carajo. ¡Oops, te hablé malo! Olvidé que todavía eres un niño, lo siento. Lo cierto es que no hay tal cosa como el pecado solo por amar. No matas, no robas, no haces daño. Deja de creer que está mal ser como eres. Ni te irás al infierno, ni recibirás un castigo eterno, ni nada por el estilo. No le hagas caso a los inventos estúpidos de otros que solo buscan controlar y lastimar. Siempre va a haber gente ridícula a tu alrededor, pero intenta que no te afecte tanto, por favor. Serás más feliz así. 


Veo que ocultas demasiadas cosas, que te tragas lo que sientes. Deja de hacer eso. Será un veneno, un mal hábito que aún de adulto estarás aprendiendo a no hacerlo. Busca una persona de confianza, y habla. No te sigas guardando las cosas, porque eso te matará lentamente. Y si no sientes que alguien pueda escucharte, por lo que más quieres consíguete un diario, y comienza a soltarlo todo. No te me quedes con nada adentro, y no temas a llorar. Si sientes que alguien te rechazará por ser tú mismo, no pasa nada. Ya habrá alguien que te acepte, ame y celebre por cómo eres, sin intentar moldearte a su idea. Y mientras esa persona llega, aprende a amarte por tu cuenta. 

Quisiera abrazarte y decirte que serás siempre feliz, pero no quiero mentirte. Intento ser lo más honesto posible contigo. Estarás solo, y mucho. Creo que ese será el mayor sentimiento que albergarás en tu interior, y con el que tendrás que trabajar a diario. Sí, tendrás gente a tu alrededor que te ama. Pero la soledad llegó a tu edad, y a mis 26 años te digo que todavía no se quiere ir. Lo más que te puedo recomendar es que aprendas desde ya a ser tu propio amigo la mayoría de las veces, y sobre todo a disfrutar el tiempo contigo mismo. Usa ese tiempo para mimarte, jugar, hacer lo que te apasiona. Otros encuentran su lugar seguro y de paz con otra persona; tú lo encontrarás en ti mismo, porque no tendrás otra elección.


Te van a romper el corazón, como a todos. No te amargues por eso. Literal a todos nos parten el corazón, ya sea los novios, las amistades o la misma familia. Sí te pasará mucho, por una sencilla razón: no sabes poner límites. Dejas que te molesten en la escuela, que te ignoren cuando dices que algo te duele o molesta, y que la gente te pase por encima. Chico por favor, quiérete más que eso. Vales demasiado. Te miro y me sorprende cómo dejé que tanta gente imbécil nos hiciera tanto daño. Pero nada, no quiero juzgarte. Ya bastante tengo de eso ahora.

Otra cosa que debes aprender: cuando te rompan el corazón, no te dejes sumergir completamente en la tristeza. Debes entender que cada sentimiento que vivas es temporal, tanto los buenos como los malos. Trata cada sentimiento de esa manera, como algo que pasará. Vívelo en su momento, más no te aferres a él. Muchos se irán de tu lado, y debes comprender que no todos en tu vida llegaron para quedarse; hay gente que solo está de pasada, para enseñarnos una lección y después marcharse. No pasa nada. En vez de enfocarte tanto en el por qué, piensa en la razón para que esto pasara. No te aferres a NADIE, solo a ti. 


Por cierto, ve dejando a un lado eso de que quieres ser pediatra. No sé en que estábamos pensando cuando decíamos eso. Tu sueño mayor será ser biólogo marino, pero te cuento que par de condiciones de salud que tienes no te dejarán ejercer esta profesión. Pero está bien, porque encontrarás otra pasión. Vas a tocar vidas, vas a hacer reír, vas a abrazar, vas a guiar con amor, vas a ser un héroe. En otras palabras, te volverás maestro. Esta será la mayor aventura de tu vida- y tirarte de un puente al agua mientras Zulmarie te toma fotos también será una gran aventura. 

Para eso tendrás que ir a la universidad, obviamente. Pero, ¿sabes qué? La vas a amar. Aun cuando se ponga fuerte y complicada, tus años universitarios serán los más felices. Conocerás gente maravillosa, con un brillo único y especial. Te puedo decir que estés pendiente a estas personas: Alexandra (Sandy), Paloma, Ginelyz, Marializ, Cindy, Ana Bauzá, Zorimar, Carly, Itzé, dos Kevin, y Heysha (quien será tu amiga desde la superior). Ellos serán tus amigos y tu fuente de inspiración y fortaleza. Créeme cuando te digo que serás muy feliz junto a ellos. 

Y claro, también conocerás a tus dos hermanas en todo menos en sangre: Zulmarie y Dianaryz. No conocerás en la vida amor como el de ellas. No te escribiré demasiado sobre ellas, porque quiero que experimentes esa magia por ti mismo. Pero será algo maravilloso cuando las conozcas. Sentirás como si una pieza que te faltaba por fin llegó y encajó. Vive esa magia, y otra vez- déjate querer. 


Prepárate para tu primer año de maestro. No será fácil, y vas a querer renunciar cada día. Ahí te darás cuenta que definitivamente trabajar con niños pequeños no es lo tuyo. Sentirás por primera vez la angustia de tener que ser un adulto responsable, y todo lo que eso conlleva. Va a ser un año muy oscuro en tu vida, bastante. Pero no dejes que eso te robe la alegría ni las ganas de hacer un buen trabajo. Lo mejor está por llegar. 

Cuando pase cierto huracán (tranquilo que estarás bien), llegarás a donde perteneces. Montessori será tu escuela y tu segundo hogar. Sé que esa palabra de Montessori te debe sonar bien extraña, pero deja que crezcas y la volverás un sinónimo de todas las cosas buenas que te puedas imaginar. Aquí vas a aprender (por fin) a levantar tu voz, a hacerte sentir, a brillar por ti mismo, a ser espontáneo, y a no temerle al conflicto. Conocerás el amor en su estado más puro a través de tus estudiantes, y a pesar de que habrá días difíciles, tu estado mayor aquí será de regocijo. Y tu sonrisa ya no tendrá que fingirse tanto. 


No tengas miedo a ir a un psicólogo, aunque mirándote me doy cuenta que hace mucho lo debimos haber buscado. Vivirás experiencias traumáticas, y estarás a punto de perder la vida en varias ocasiones. Aunque disfrutarás guiar, le tendrás miedo también, solo que prefiero no decirte por qué. Está pendiente al 2016, 2017 y 2018, especialmente el 18; serán los años que más te pondrán a prueba, y tendrás que demostrar de lo que estás hecho (azúcar, flores y muchos colores JAJA). Estas cositas, y muchas otras, las trabajarás yendo a terapia. 


Quisiera, sobre todas las cosas, librarte de la depresión. No es algo que me gustaría que pasaras. Te veo tan feliz y lleno de vida que se me parte el alma al saber que eso está en tu camino. Me gustaría decirte que solo será una etapa, pero no es así. Como dije anteriormente, no quiero mentirte. No serás feliz la mayoría de los días, y vivirás con un vacío interior que no podrás entender a fondo, ni sabrás como llenar. Lo más que te puedo decir es que no esperes a que la felicidad llegue a ti; por más mal que te sientas, construye tu propia felicidad, así te cueste, así te duela. Pero si un día sientes que no puedes más, no está mal solo descansar tu cuerpo y tu mente. También se vale tomarse una pausa y ser vulnerable; no tienes que ser fuerte todo el tiempo. 


Tu cuerpo está bien como está, cada centímetro de él. Aprende a mirarte con más gentileza, y a no juzgarte tan severamente. Se vale cometer errores, y a veces serás el villano en la historia de alguien. Por esto y mucho más debes desde ya aprender a perdonarte a ti mismo. No será fácil, pero debes hacerlo. Trabaja en tu autoestima, ya que habrá demasiadas personas a tu alrededor que intentarán bajártela. No me le bajes dos a nadie, especialmente a un hombre. No te dejes mangonear por ningún malandro. 

El bullying que estás pasando ahora no será eterno. Todo mejorará, solo sé paciente. En este proceso, quien único te ayudará será tu orientadora en la intermedia, la maravillosa Bany. Mientras tanto, quisiera que dejaras de escuchar las palabras hirientes que te dicen a diario. Que cuando en casa te digan "solo ignóralos", aprendas entonces a fortalecerte por tu cuenta. No creas lo que digan de ti; eres maravilloso, así como estás. 


Tendrás mucho éxito en tus estudios y en lo laboral, mas no en el amor. No, aquí nos tocó una carta sin tanta suerte. Parece que es muy difícil ser independiente y autosuficiente, al punto de depender solo de ti para ser feliz, y que alguien te acepte así. Tienes un factor que mejorar, y es que no te dejas querer, tal vez por lo que ya vivirás en su momento. Sin embargo, también te toparás con hombres que intentarán controlarte y cambiarte a su manera; que no te pintes las uñas ni el pelo, que te mudes, que no te vistas así, que no escuches esa música, que no rías tan fuerte, que cambies hasta tu sentido de humor, que no seas Wiccano... En fin, van a querer cambiar todo de ti. No lo permitas. Ningún hombre que realmente te ame querrá cambiarte, sino que te aceptará tal y como eres. Trabaja en lo que debes mejorar, pero por lo demás, disfruta tanto tu soltería que solo alguien realmente extraordinario te haga dejarla. Es mejor que te quedes solo, a estar con alguien que te haga sentir solo. 


Tal vez si hubiese sido más valiente... 

Si fuera más valiente... 

No. Me gusta como soy. Me gusta en lo que te has convertido. Así de impulsivo, espontáneo, escandaloso, atrevido, independiente y autosuficiente. Amarás los atardeceres, escucharás la música de Selena en todo momento, harás magia a diario (literalmente), y aprenderás a amarte con fuerzas. En tu pedestal de vida, a quien único debes colocar es a ti mismo, a más nadie. Espero que celebres tanto como yo tu sexualidad y tu género; sé feliz así siendo de género fluido, y siéntete cómodo con tus pronombres de él y ella a la vez. Abraza tu magia, ama ser la bruja maravillosa que eres (siempre bruja, nunca brujo). Hazte todos los tatuajes que quieras, que tu cuerpo sea un canvas por pintar. Hazte uñas bellas, y píntate el pelo; el cuerpo es tuyo, así que las reglas las pones tú. 

Unos consejos rápidos. Recuerda que el chocolate no es buen desayuno. Chucky no existe, pero la nena del exorcista sí (es broma). Cuídate de quien exprese, "Yo siempre digo lo que pienso", porque usualmente es una persona cruel que disfraza dicha crueldad como sinceridad. Aprende a vestirte mejor, y ahorra porque los zapatos que nos gustan están caros. No tengas miedo a amar en cada oportunidad que tengas. Alimenta constantemente tu necesidad de libros; ¡leer es lo máximo! Y si alguien te dice que estás gastando demasiado en libros, recuérdale que podrían ser drogas, así que te dejen en paz. 


Por último... llegará el día en que no tendrás a nadie en cierto momento. En ese momento cuando el frío de la noche te arropa, cuando la soledad amenaza con quemar tu mente, cuando sientes que necesitas un amor a tu lado, abrázate con fuerza y sé tu propio héroe. Cuando estés cansado y lastimado, te abrazaré con fuerza y te diré que todo va a estar bien, aunque ahora no lo puedas ver. Te diré que esto que estás viviendo es lo que te hará más fuerte, y que está bien tener miedo. Mientras nos tengamos el uno al otro, podremos lograr lo que sea. 

Estaremos bien, mi pequeño Ema. Te lo prometo. 

Con amor, 

    Tú. 



P.S. Cuando alguien critique tus gustos musicales, o tu cuerpo, mándalos a que se muerdan un ojo. Spice Girls Forever!

Sunday, March 21, 2021

De vuelta a la escuela: nostalgia, esperanza y un poco de magia



¿Cómo comenzar a describir este año escolar? ¿Cómo escribes sobre una montaña rusa desde un punto de vista objetivo, pero personal a la vez? ¿Cuál palabra puedes usar para definir el año más retante de todos? 

Comencemos con la palabra que mejor define este año escolar: CAOS. No hay otra que posiblemente capture mejor la esencia de todo esto que ha sucedido. Desde procesos atropellados del Departamento de Educación, nuevas exigencias, situaciones emocionales fuertes, reuniones inesperadas, pérdidas y despedidas súbitas, y la salud mental colgando de un hilo muy finito... este año ha sido una total locura sumergida en caos. 

Sin embargo, no todo ha sido negativo. He fortalecido lazos de amistad que ya tenía, especialmente con mis compañeros de trabajo. He aprendido cosas nuevas, en niveles profesionales, académicos y personales. He aprendido a apreciar más las cosas, momentos y personas a mi alrededor. Pero, sobre todo, digo sin miedo a equivocarme que he crecido como persona, y hay una evolución dándose en mi interior; lenta, sí, pero segura. 

Para sumarle al caos de este año escolar, de repente se nos dio la noticia de que la escuela abriría sus portones nuevamente. Comenzaríamos los maestros y más tarde entrarían los estudiantes. Al principio, esta noticia me supo como un balde de agua helada. Me entró un miedo terrible, y una incertidumbre que no sabía cómo manejar. Temía por mi vida, mi salud, y la de mis padres con quienes tiendo a compartir varias veces. No me sentía preparado para manejar el volver a la escuela, seguir procesos estrictos de salubridad, y dejar un sistema de trabajo al cual ya me había acostumbrado; por lo general, me cuesta mucho adaptarme al cambio, y quienes me conocen bien saben de lo que les hablo. 


Luego de varios días analizando la situación y considerando mis opciones, decidí volver junto a mis compañeros. Dentro de mis circunstancias, ya que sé que todos tienen diversas situaciones y razones para tomar sus decisiones, escogí la esperanza antes que el miedo. Me pregunté, "¿Por qué no? ¿Qué pierdes con intentarlo?" Y así comenzó la aventura del 2021. 

Volviendo a la escuela, me atacaron dos cosas de cantazo: el frío particular de Aibonito (juro que en Cayey no se siente igual), y la fuerte nostalgia, una que te hace llorar de inmediato si le prestas a mínima atención. Pero no tenía tiempo de ser nostálgico y sumirme en mi "mood" de una canción de Lana del Rey; no, Ema tenía trabajo qué hacer. Lo primero era meterle mano a ese salón, limpiar y desinfectar la mínima cosa que encontrara, botar a la basura lo dañado y viejo, y rogar a todos los dioses que la alergia no me llevara a la otra vida de forma prematura. 

Durante este proceso de organizarme, llegó nuestra primera reunión de comunidad como colectivo. El sentimiento de nostalgia llegó más fuerte por una razón sencilla: el pasado 13 de marzo del 2020, todos nos dijimos adiós, confiando en que pronto nos volveríamos a ver. Pensábamos que no pasaría tanto tiempo para nuevamente abrazarnos, reír juntos y bailar al son de nuestra propia danza. Tristemente, no fue así. Fue hermoso ver todas esas caritas familiares, a las cuales ni una apestosa mascarilla puede ocultar una sonrisa reflejada en los ojos. Pero qué desgarrador fue el darme cuenta que efectivamente ya no estábamos todos. Ese 13 de marzo fue nuestro último día juntos, y no lo sabíamos. No puedo evitar preguntarme, ¿qué tan fuerte abrazaríamos a alguien de saber que esos momentos son los últimos junto a ella? ¿Cómo encapsularíamos todo el amor que sentimos por ella en un par de palabras? 

Varios de mis compañeros no pudieron volver por sus razones personales. A unos pocos no los volveré a ver jamás. La falta de su presencia se sentía. Imaginaba sus voces diciéndome buenos días, siempre cargados de felicidad. Si ponía mis brazos alrededor mío, podía sentir sus abrazos cálidos nuevamente. Ema estaba de vuelta en casa, pero sin varios familiares a quienes quería muchísimo; aunque no lo expresaba en palabras, el cariño sigue siendo real. 

Entre todo esto, llegó el viernes, done mostramos a varios padres cómo serían los protocolos de seguridad en los salones. Al mío entraron tres de mis chicos, demostrando cómo sería el proceso. Esa creo que fue la gota que derramó el vaso. No me gusta admitir lo que siento, lo detesto; me hace sentir vulnerable, algo que hace mucho me juré no volver a ser. Pero cada vez me doy más y más de cuenta que ser vulnerable es la única manera de sobrevivir en este mundo tan cargado de hostilidad. El viernes, creo que algo que estaba manteniendo cerrado por fin se rompió. Lloré, fuertemente lloré, como no hacía hace meses. Todo lo que estaba aguantando desde mayo, por fin se soltó y ahora el pecho no se siente tan cargado. 

No lo quería admitir, y trataba de mostrarme lo más fuerte posible. Qué necio. Sólo bastó verlos a los tres otra vez en mi salón para darme cuenta lo mucho que su ausencia me estaba doliendo, todo lo que me costaba. No pensaba volver a verlos en mucho tiempo por la pandemia, pero el tenerlos un par de minutos frente a mí, fue una pequeña semilla de esperanza que empezó a germinar- y justo a tiempo para el equinoccio de primavera (eso es hoy, gente hermosa). Durante este año escolar admito que he dudado prácticamente todos los días si este caminar que he escogido es el correcto. ¿De verdad estoy hecho para ser un maestro? ¿Estoy dispuesto a sacrificar tanto por este trabajo/estilo de vida? Aún no tengo las respuestas a estas y tantas otras preguntas que me hago, pero ese día pude acercarme más a la contestación que busco. 

Y lloré, liberando lágrimas más rápido que una cascada. Lloraba de felicidad por ver un rayito de posibilidad. Lloraba de coraje por que las cosas no eran distintas. Lloraba por mis nenes que no veré, por aquellos que estarán desde casa. Lloraba por quienes graduamos el pasado mayo, a quienes no pudimos despedir de la manera en que tanto deseábamos; extrañé sus risas, sus abrazos, sus anécdotas alocadas y esos momentos que pasamos juntos. Si alguno está leyendo esto hoy, créanme que se les extraña demasiado, y se les ama aún más. 

Lágrimas afuera, llegó con más fuerza la esperanza. Me puse a decorar mi salón, con cositas sencillas pero que me traían felicidad al verlas. A pesar de que no estaré recibiendo estudiantes en mi salón por ahora, sigo queriendo que sea un lugar bonito, que se sienta una buena energía y que esté organizado. Mientras ayudaba a Lumaries a limpiar su salón, mientras teníamos las complicadas (pero divertidas) reuniones de equipo, pensaba repetidamente, "Aquí hay posibilidad". Se puede hacer algo hermoso entre todos, aún dentro de circunstancias que jamás pensamos vivir. Comenzamos construyendo algo que estoy seguro nos dará muchos frutos para agosto, y llegaremos con experiencia y mayor fuerza. 

La semana pasada, cuando mencioné a la escritora Sarah J. Maas (alabada sea por siempre, amén), escribí sobre una de sus frases, "Tú no eres lo que te pasó, eres lo que escoges ser". Como equipo de maestros, no somos la pandemia, ni la pérdida de personas, ni los ataques incesantes de personas a nuestro alrededor. No somos un salario injusto, ni el cansancio, ni las lágrimas. Somos los que nos de la maldita gana de ser, y digo con seguridad que todos hemos escogido ser resilientes. Como cierta ave mitológica, estamos reconstruyéndonos: nuestro interior y nuestro exterior a la vez. Elegimos ser perseverantes, unirnos más que nunca, ser pacientes, gentiles y escucharnos. ¿Y saben qué? Esto ha sido lo mejor de todo. Lo que hemos atravesado no es justo, pero sólo así se aprende a valorar. En cada reunión, risa y momento que compartimos, reitero mi pensar que este año será nuestro, y lograremos algo maravilloso. 

Así que, lleno de más energía, quise traer una chispa de magia. Decoré con colores felices, y diseños sencillos, pero con mensaje. Me llené de música, de esa que todos se saben en el karaoke, y bailaba solo. Buscaba hacer reír, ante todo reír. Hice par de bromas asustando gente (¡te quiero Lumaries! 😂), sacaba energía de donde no había antes, y comencé a escoger la felicidad. No me malentiendan, no fue nada fácil. Esta semana de regreso en la escuela me ha dejado hecho un desastre, y eso fui yo que no tuve que hacer tanto en mi salón, no me quiero imaginar a mis compañeros. Dejar la comodidad de la casa y una rutina a la cual ya me había acostumbrado, y volver a levantarme de madrugada me ha costado. Como dije casi al principio, no me adapto bien al cambio; necesito tiempo para acostumbrarme. 

Nuestro ciclo este año es Empoderamiento
💖


SPICE GIRLS! 
O sea, si no hay algo de las Spice Girls alrededor,
no es mi salón. 


Pero poco a poco, creo que puedo volver a caer en tiempo en mi nueva realidad, y transformarme. Como me enseñó Lumaries una vez, la mariposa se transforma de manera automática casi, mientras que el águila así lo escoge para poder seguir viviendo; es doloroso, le cuesta tanto que casi se le va la vida en ello, pero al final vale la pena. Hoy escojo ser como un águila, y transformarme, aunque me duela. 

Este proceso de transformarme implica algo muy importante: estar bien yo para así poder atender a los demás. Ahora más que nunca debo trabajar con mi salud mental: tomar tiempo para mí, no contestar nada del trabajo una vez pasadas las 5:00 de la tarde, meditar, practicar mi magia (tema para otra ocasión), prender mis velas, escribir, estar tiempo en la naturaleza... Si antes debía trabajar en mí, ahora sí que debo hacerlo con más fuerza. No soy tonto- sé que lo que se avecina este semestre no será nada de fácil. Por esta misma razón es que ahora debo ponerme como prioridad. Si quiero ser un buen maestro/guía, amigo, hijo e individuo, mi bienestar debe ser prioridad sí o sí. A quienes me han acompañado en este proceso de mi salud mental, gracias por no irse en los días más oscuros. 


Así que... ¿ahora qué? ¿Qué pasa ahora? Nada, sólo seguir viviendo, por más que pueda pesar algunos días. Dar las gracias diariamente por todo lo bueno y lo malo que llega a mi vida. Crecer en Wicca y en mi profesión. Conectarme con la naturaleza, mis amigos y mis familiares. Tratar de mantener la calma aunque me cueste. Arrojar sal sobre mi hombro izquierdo, plantar romero cerca de mi puerta, sembrar lavanda y rosas para la buena suerte, limpiar mis cristales regularmente, y abrirme a las posibilidades de la vida siempre que pueda. Y sobre todo, recordar con amor a quienes ya no están, y servir con dulzura a quienes siguen aquí. 

P.S. Este post de hoy va dedicado a tres personas: Lumaries, por ser una amiga que me abre los ojos a la posibilidad y a la luz de nuevas oportunidades; Janice, por ser la mejor directora de todas, y por esos abrazos que me llenan de vida; y a nuestra querida Johana- donde sea que te encuentres, te extrañamos y te seguimos amando cada día más. 



Libros que leí en el 2022

Tristemente, no pude leer tanto este año como en los anteriores. Fue un año sumamente ocupado y retante, entre nuevas experiencias, desafíos...