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Sunday, August 14, 2022

Este verano comencé a vivir

El viernes, alguien de mi trabajo me preguntó, "¿Cómo estuvo tu verano?" A lo que yo respondí, "Fue el mejor verano de toda mi vida". No viajé, no frecuenté la playa, ni fui a conciertos, y tampoco conocí nuevos amores. Hice algo mucho mejor: me encontré conmigo mismo de la forma más hermosa posible. Les explico. 

Durante estos meses, me di la oportunidad de participar en una maravillosa jornada de vida. Llegué sin muchas expectativas, y solo con el conocimiento de que la persona que me enroló, me ama con todo su corazón. Con miedo a lo desconocido, llegué al lugar donde comenzaría a vivir realmente, dejando por fin de sobrevivir. De muchas maneras, morí durante esos días, y renací de una forma hermosa y poderosa. Ha sido, sin lugar a dudas, la mejor experiencia de mi vida. 

Oye que la depresión ya es mucho más manejable 😘

En esta jornada, logré aprender muchísimas cosas, y crecer en tantas otras áreas. Fue una jornada de perdonar, sanar, dejar ir, y pararme de forma responsable ante mi vida. Dejar de ser la víctima, y volverme el dueño absoluto de mi destino. Aprender a amarme completamente, y ser yo mismo sin pedir disculpas ni dar explicaciones. Soltar mecanismos de defensa ya obsoletos, dejar mis métodos de supervivencia atrás, y tomar los pasos para realmente vivir. 

En lo que va de año, me ha tocado dejar ir personas con las que ya no podía seguir. Amistades se fueron de mi vida, por razones que no entenderé, pero suelto, fluyo y confío en que todo pasa por un motivo. Dejé ir a una persona que realmente amé, pero ya el vínculo me estaba lastimando cada día más. Por bastante tiempo, me quedé callado ante situaciones que me dolían y me hacían sentirme menos. Todo eso llegó a su fin este verano. 

Pude entender lo que constantemente me han dicho, que siempre viene algo mejor. Antes pensaba que se trata de una persona nueva, un amor distinto, mas no necesariamente es así. Perdí amistades, mas conocí personas en extremo maravillosas que hoy llamo orgullosamente familia. Personas se fueron de mi vida sin aviso, y de repente llegaron seres de luz que me aman por quien soy, y me apoyan con sus mensajes y su amor a diario. Se terminó mi relación con la persona que pensé era el "amor de mi vida", y pude este verano comprender que el amor de mi vida se llama Emanuelle, y que el amor es demasiado grande como para encajonarlo en un solo tipo de relación. 

Cuando sentí que me faltaba el amor, lo recibí este verano con creces. Nunca había conocido el amor de una forma tan pura e intensa como ahora. Es un amor que, no solo me hace sentir seguro y protegido, sino celebrado y apreciado como nunca. Siento que al fin soy visto, que dejé de ser invisible; todo ese amor que recibí me ayudó a descubrir el mío propio, y a dejar de verme a mí mismo como un ser invisible. Al final del día, no fue tanto que alguien pudiese verme, es que aprendí a verme a mí mismo. 

Siempre, pero siempre, viene algo mejor. Mayor estabilidad, paz mental, salud, oportunidades, amistades buenas, nuevas perspectivas, progreso, sanación... Las posibilidades son casi infinitas. 

En mi momento más oscuro, encontré nuevamente la luz. La encontré en personas que, como yo, comenzaron a vivir. La encontré en las sonrisas y en el apoyo de ese staff maravilloso que trabajó a nuestro lado. La encontré cuando decidí amarme sin límites, y cuando comencé a permitirme ser amado también. La encontré cuando dejé a Ema a un lado, y fui completamante Emanuelle. Encontré la luz en mí, y en la sonrisa que pensé se había esfumado para siempre. 

¿Qué aprendí este verano como tal? ¿Qué logré realizar? 

❤ Perdoné a mis padres biológicos por todo. Me di cuenta de todo el rencor que estuve guardando, y me di la oportunidad de soltar. Porque yo merezco vivir en paz, y merezco dejar el pasado atrás para seguir adelante. 

❤ Logré mejorar la relación con mi mamá, de una forma muy hermosa. Me tocó entender que ella hizo lo mejor que pudo con las herramientas que tenía, en especial considerando la pérdida que tuvo. Tal vez no me dio el amor que yo quería, pero sí el que yo necesitaba. Fue el perdonarla por no amarme como deseaba, y perdonarme a mí mismo por estar buscando ese amor donde debí buscarlo. 

❤ Aprendí que soy más grande que mis circunstancias, y que si de alguien depende, depende de mí. Que debo confiar y fluir más, y dejar ir la necesidad de querer controlarlo todo. Aprendí que, si no puedo controlar lo que pasa a mi alrededor, sí puedo manejar quién voy a ser yo dentro de todo eso. 

❤ Pude comprender que el pasado es para aprender de él, no para vivir en él. Que yo no soy lo que me pasó, ni lo que me hicieron; yo soy quien yo escojo ser. Aprendí que el rol de víctima no me hace bien, ni a nadie a mi alrededor. El lamentarme constantemente, sin tomar acción y perspectiva responsable, no logrará absolutamente nada. 

❤ Comencé a sanar y a realmente dejar ir a mi ex pareja. Fue el entender que ese amor simplemente le toca transformarse ahora, y pasar a la siguiente etapa. Dejarlo ir, a pesar de todo, fue el regalo de amor propio más grande que pude hacerme. Y sin importar qué, no me arrepiento de haberlo escogido en su momento, ya que por algo llegó a mi vida. A veces el amor está en dos personas que se dejan ir, ya que entienden que juntos no pueden estar. 

❤ Acepté más mi cuerpo, y comencé a celebrar su belleza. El hecho de que alguien más no lo pueda ver, no significa que esa belleza no se encuentre. Aprendí que mi cuerpo es perfecto; es mi hogar, mi templo más sagrado, y solo debo tener para él palabras amables. 

❤ Conocí a mi oscuridad, en todo su esplendor y maravilla. Entendí que mi lado oscuro también es parte de mí, y no lo puedo descartar. Lo abrazo, lo perdono, lo amo, mas no permito que tome el control. ¿Recuerdan lo que decía antes de que cada bruja debe hacer "shadow work"? Bueno, pues lo hice, y duele bastante. Pero es parte del proceso, y del crecimiento también. 

❤ Ya no acepto migajas de cariño, ni malos tratos. El amor propio incluye respetarse a uno mismo al nivel de no aceptarle estupideces a nadie. A la gente hay que dejarla hacer lo que le dé la gana, pero no con nosotros. Mis límites están mucho más firmes que antes, y no pienso volver a mendigar amor, respeto, y mucho menos amistad. 

❤ Es la primera vez en mi vida que puedo decir que me amo, sin dudarlo ni por un instante. Me siento vivo, libre, completamente capaz de alcanzar la luna con mis manos si así lo deseo. Encontré lo que por tanto tiempo busqué, pensando que estaría en alguien o algo más; descubrí que yo soy lo que siempre esperé. 

❤ Mi salud mental ha mejorado de una forma increíble, y mi psicóloga me dio de alta, un logro personal que continúo celebrando. Puedo manejar mejor mis emociones, y realmente me siento dueño de mi felicidad. Vi que en realidad no estoy solo; tengo muchísimas personas en mi vida que vuelan a mi lado, y hacen que mis días sean mejores en todos los sentidos. 

❤ Entendí por fin el mito del ave fénix. Es algo bien bonito el pensar que esta ave renace constantemente de sus cenizas, más casi no se habla de que primero debe quemarse. El proceso duele, pero es necesario. Este verano me quemé entero, y ya volví a nacer. 

❤ Así mismo aprendí que el amor no es amor, hasta que se regala. 

❤ Descubrí mis alas, y volé. 

Ay Emanuelle... qué mucha falta me hiciste. 

Créditos a @fede.calde en Instagram.

No entraré en detalles específicos de qué hice para lograr todo esto. Si desean experimentarlo, me pueden escribir y conectamos. Pero es algo que deben vivir para entender, y sobre todo, algo que merecen vivir. Solo hablo desde mi experiencia, porque yo soy la fuente, y tal vez a través de unas cuantas palabras, pueda inspirar a alguien más. 

En conclusión, refuerzo el pensar de que este ha sido el mejor verano de mi vida. Se siente increíble el comenzar a vivir realmente, y poder compartirlo con otros. A quienes se han marchado de mi vida, gracias por las lecciones, mas no lo quiero de vuelta. A todo lo que solté, gracias por hacer camino a cosas mejores. A mi maravillosa familia extendida, gracias por ser y estar. 

Siento que, ahora realmente es mi momento. Y no pienso dejar de volar. 

P.S. Dedicado especialmente con mucho amor a Glenda Rivera y Javier Oyola. Sin ustedes, no hubiera llegado aquí. Gracias por darme el empujón que necesitaba para devolverme a la vida. Los amo. 

Foto random de Baphomet para no perder mi hermosa costumbre de agitar el avispero 😘

Sunday, May 8, 2022

¿Hay vida después del amor?




Cuando se termina una relación, ¿a dónde se va el amor? ¿Qué pasa con él? ¿Se transforma, disminuye o desaparece? ¿Sigue ahí? Y si es así, ¿por cuánto tiempo? ¿Se puede volver a amar luego de haber amado tanto a alguien? 

Quisiera tener respuestas para estas preguntas. Tristemente no las tengo. Solo tengo la incertidumbre de qué me traerán los días, ahora que debo acostumbrarme a la ausencia de una persona que, por un tiempo, fue un constante en mi vida. Acostumbrarme a la idea de que, por más que ames a alguien, no significa que vaya a funcionar, o que vayan a amarte de vuelta. Acostumbrarme al hecho de que no todas las historias tienen un final feliz, solo un final y punto. 



Estos días se han basado en llorar todo lo que pueda, en no dejar nada dentro. En manejar una soledad para la cual no estaba preparado, viviendo en una casa donde veo su presencia en todas partes. Dándole vueltas al asunto, preguntándome sin parar qué hice mal, y qué tengo yo de mal. Pensando que la única felicidad que deseo es la única que no puedo tener. 

Un día parecía ir todo bien. De repente, la oscuridad comenzó a ser más aparente, y no pude seguir ignorando las enormes banderas rojas. En una encrucijada, tomé la única decisión posible: me elegí a mí. Aunque todavía me pregunto si realmente tomé la decisión correcta, sé en el fondo de mi corazón que así fue. Es solo que se siente todavía como renunciar y tirar la toalla, dejando todo para continuar solo. Pero al mismo tiempo pienso, ¿cuánto tuviste que aguantar antes de que dijeras "ya basta"? ¿Para qué quedarme en un lugar donde me faltan el respeto constantemente? ¿Hasta qué punto amar a alguien es suficiente cuando el sentimiento ni siquiera es recíproco? 



Duele, como nunca algo me había dolido en mi vida. Hay días en que casi no puedo respirar, mucho menos dormir. Me tomo pausas, lloro, me permito extrañar, y continúo. Pero sé que, a pesar del dolor, esto tenía que hacerlo. No comía bien, no estaba durmiendo, y ni hablemos de mi salud mental. Entre dos dolores, debía escoger el sufrimiento de quedarme, y mantenerme en una asquerosa incertidumbre junto a una persona emocionalmente inalcanzable, o el dolor de irme, llorar y eventualmente superar. Obviamente escogí el segundo. Hay muchas cosas difíciles en la vida, y siempre debemos tomar una decisión sobre ellas. Ejemplo, trabajar es difícil, y el desempleo también es difícil; es cuestión de escoger bien la dificultad que estás dispuesto a pasar. 

Algunas historias de amor no son historias épicas. Algunas son solo cuentos cortos. Pero eso no significa que estuviesen menos llenos de amor. Me toca ahora levantar las piezas que quedan, recuperar mi energía, agradecer por la experiencia, y enfocarme más en mí. 

Créditos a @cosasdelkevin en Instagram.


Cierto amigo mío, muy cercano a mi corazón, me dijo estas palabras durante la semana: "En todo el tiempo que estuviste con él, ¿qué hiciste por ti? Aparte de trabajar y estudiar a la vez, ¿qué hiciste por ti?" El balde de agua fría que me bajó con esas palabras me hizo darme cuenta de la veracidad de sus palabras. Me enfoqué tanto en alguien más, en hacerlo feliz, en ayudarlo a crecer, que me olvidé casi completamente de mí. Y digo casi completamente, porque después de todo, aún me quedaba el suficiente amor propio para darle un punto final. Mas sí reconozco que, poco a poco, estaba dejándome ir. Cediendo en cosas que no debí ceder, intentando moldearme a la idea que tenían de mí solo para no perderlo, sin fijarme en que me estaba perdiendo a mí. 


Amar no debe implicar perderse a uno mismo. Compromiso sí, auto sabotaje jamás.  Estaba tan concentrado en no perderlo, que me olvidé de mí. Ignoré las banderas rojas, esas alertas que me advertían que no todo era tan perfecto como parecía. Tal vez me quedé más tiempo del que debía, pensando que todo mejoraría, que solo era una etapa. Me doy cuenta que mi mayor error fue permitir que todo eso pasara. No puse un alto cuando debía. 



Por eso, este verano mi proyecto será Emanuelle. No Ema esta vez, solo Emanuelle. Recuperar mi energía, reacomodar mi casa, botar muchas cosas (acumulo demasiado), disfrutar mi soltería, conectar nuevamente con Wicca y mi espiritualidad, ir a terapia (esta y todas las veces que sea necesario), recordar quién soy, ser una maravillosa bruja (no hablo metafóricamente) y, sobre todas las cosas, volver a enamorarme de mí. 

Bendita sea la serie de "Sex and the City", o como yo la llamo, mi biblia.


¿Qué pude aprender de esta experiencia? A nunca aceptar menos; el cariño a medias no es cariño. A no comprometer mi esencia solo para complacer a alguien más. Que Wicca es mucho más que mi fe y mi estilo de vida, es una roca sólida en la que puedo apoyarme cuando lo necesito. Que se vale extrañar a alguien, y no quererlo de vuelta en tu vida. Que soy suficiente, aunque no todos sepan reconocerlo. Que no merezco faltas de respeto, ni migajas de amor. Que ver "Sex and the City" de nuevo realmente fue tremenda terapia. Y que no importa cuánto me hayan roto el corazón, no lo superaré sin mis amistades. 


Por último, si estás leyendo esto, solo me queda algo por escribir. Así como dice un autor que detesto en su libro "The Fault in Our Stars", hay algunos infinitos más grandes que otros infinitos. Aunque me hubiese gustado más días en nuestro pequeño infinito, estoy muy agradecido por los días que tuvimos. A pesar de todo, sigues siendo una de mis mejores decisiones, y no me arrepiento de haberte elegido en su momento. Una parte de mi corazón siempre será tuyo; fuiste hace años mi primer amor, después de todo. Me enseñaste a vivir sin miedo, sin disculpas... me devolviste la vida, me regresaste a ella. Pero ahora me toca continuar esa vida sin ti.

Te amo, pero me amo más a mí. He estado en una relación conmigo por 27 años, y esa es la relación en la que me debo enfocar. Al final, merezco el mismo amor que siempre intento dar a los demás. 




P.S. A todas las personas que han estado ahí, gracias. No estoy bien, pero gracias a ustedes este proceso ha sido más llevadero. Por escucharme, por secar mis lágrimas, por el cariño, por los mensajes de texto preguntando si estoy bien. Ustedes saben quiénes son.  

Sunday, August 22, 2021

Buscando Ataraxia


Cuando hablamos de ataraxia, nos referimos a un término griego que significa calma, quietud en medio de los problemas. Es una palabra que he utilizado como un mantra personal cada vez que siento que todo se está saliendo de control, recordándome que, aún en medio de la tempestad, puedo alcanzar un estado de tranquilidad. 

La primera vez que vi la palabra fue en la novela "A Court of Silver Flames" de la diosa Sarah J. Maas (alabada sea por siempre). El personaje principal en el libro estaba pasando por una fuerte depresión, estrés postraumático, y alejaba a todos de ella para así no ser lastimada; atacaba primero para así no recibir ningún ataque. Ahogaba sus penas en alcohol, sexo y soledad. No fue hasta que logró descubrir su propio valor que entonces salió de este patrón de autodestrucción. Cuando desarrolló sus poderes y se volvió una guerrera, nombró a su espada Ataraxia, algo que había aprendido a través de la meditación. Eso último la ayudó a canalizar sus emociones, y poder encontrarse a sí misma en medio de todo el caos que abundaba en su mente. 

Esto causó un fuerte impacto en mí, y me inspiró a buscar esa misma calma en mi interior. Fue propulsado también por la idea de que, si deseo cambiar el mundo a mi alrededor, primero debo buscar cambiar mi mundo interior. El mundo se vuelve un reflejo de lo que yo soy al final. 

Ataraxia se volvió mi mantra, mi nombre, la palabra que me recuerda que en medio del caos, me puedo volver a encontrar las veces que lo necesite. Pero, ¿cómo hacerlo ahora? 

Estos días confieso que han sido puro caos tras otro. Creo que me desconecté de tal manera en las vacaciones que, el volver a trabajar ahora, ha sido más fuerte de lo que imaginaba. No me malentiendan, no me arrepiento para nada de haberme desconectado. Lo necesitaba y lo merecía, y no me sentiré culpable por escogerme a mí. Sin embargo, la transición ha sido fuerte, por decir lo de menos. Hay días que fluyen mejor que otros, aunque es difícil encontrar ataraxia en esos días difíciles- pero es cuando más necesito hacerlo. 

Me estoy enfrentando ahora mismo a un año escolar muy diferente. Desde la pandemia, esto ha sido cambio tras cambio sin detenerse. Obviamente, sé que no soy el único que está pasando por esto; no soy tan egoísta como para pensar que soy el único que lo está pasando difícil. Este año escolar presenta muchas cosas a las cuales no estaba preparado, y cada día trae un giro distinto al que debo acoplarme de la mejor manera posible. Se incluye todo el protocolo por la pandemia que aún nos agobia, los exhaustivos requerimientos semanales, la impaciencia, y cientos de cosas más. 

Para añadir a esto, este año comienzo mi año de internado en Montessori, el cual es prácticamente mi práctica en la metodología. Solo pido que el proceso pase rápido. Intento no pensar mucho en el futuro, y simplemente prepararme para él con calma, tratando lo más posible de centrarme en el presente. Sé que puedo hacerlo, sé que estaré bien; confío mucho en mí y sé que soy capaz de lograr esto y más. Pero soy humano, y sería un mentiroso si dijera que no me asusta. 

A esto le vamos a incluir que soy el maestro enlace de un proyecto nuevo, el cual se centrará en el contacto directo con la naturaleza. Es un proyecto que me emociona e ilusiona mucho, ya que estaremos trabajando en la creación de un mariposario. Suena genial, ¿no es cierto? Pero a la vez se exige tanto en el proyecto. Tiempo fuera del horario escolar, adiestramientos lejos de casa, reuniones, coordinación de actividades, trabajo con la comunidad escolar, y mucho más. Es un emocionante proyecto, pero intimidante a la vez. 

En resumidas cuentas, me siento abrumado. Aunque creo que estoy logrando mantener bastante bien la calma a pesar de todo, a veces temo que no vaya a poder con todo. Que no vaya a ser lo suficientemente fuerte o capaz como para sobrellevarlo en su totalidad, o que no logre canalizar mis emociones de la mejor manera posible. Intento dejar el estrés laboral fuera de casa, pero en ocasiones mi mente me traiciona cuando menos lo espero. ¿Realmente estoy listo para todo? Muchos pueden decirme que sí lo estoy, pero quien necesito que me lo diga y se lo crea soy yo mismo. 

Hay algo con lo que soy muy celoso, y es con mi tiempo personal. No me llevo trabajo para casa, y me tengo absolutamente prohibido trabajar en la noche. Ese es tiempo para mí solamente y poder despejar mi mente. Son momentos para leer, escuchar mi música, hacer mi rutina de cuidado para la cara, ver televisión, hablar con mis personas especiales, y más. No es tiempo para trabajar, punto. Fue algo que trabajé mucho con mi psicóloga, y no pienso volver atrás. Sin embargo, me preocupa que toda la carga que voy a tener me quite del tiempo que tengo para mí en el sentido de, por ejemplo, llegar tan cansado a casa que lo único para lo que tenga energía sea para dormir. 

Temo volver a caer en mi viejo patrón donde lo único que hacía era dormir y trabajar, usando mi casa solo como un punto intermediario. A ese estilo de vida donde permitía que el trabajo me consumiera. Me gusta lo que hago, pero no quiero que se vuelva el centro de mi vida. 


Una de las cosas que más afectó mi salud mental fue el no saber separar mi vida laboral de la personal, y seguir llevándome trabajo y estrés a mi casa. Esto es algo que realmente no quiero volver a hacer, ya que fue muy dañino para mí. Cuando no me queda espacio para conectar conmigo, para distraerme, para soltar y dejar ir, solo me queda el trabajo, y con él, el estrés. Mi mente se llena sin la posibilidad de liberar lo que llevo en ella, y el sentimiento de estar abrumado incrementa. 

Es mucho. Hay días que en realidad es demasiado. Como dije anteriormente, soy humano. Sí he logrado vencer obstáculos anteriormente, pero no con mi salud mental balanceándose en una cuerda floja como lo está ahora. Ahora, las circunstancias no las puedo cambiar, no realmente; no tengo ese poder. El internado sigue ahí y es algo con lo que debo cumplir, al igual que el proyecto nuevo. El año escolar va a continuar, ya sea como vamos o bajo una modalidad virtual nuevamente (espero que no sea así). Nada de esto va a desaparecer, y nada va a cambiar. 

Quien tiene que cambiar soy yo. 

Es en estos momentos donde buscar esa tranquilidad es crucial, y si no tengo el tiempo para hacerlo, entonces crear ese tiempo a como dé lugar. 

Cuando estoy tan abrumado, cuando siento que la carga es muy pesada, cuando tengo tantos detonantes a mi alrededor para caer nuevamente en un espiral de auto destrucción, ¿cómo encuentro ataraxia? ¿Cómo vuelvo a traer mi mente y espíritu a un estado de serenidad? Después de todo, dicha serenidad no representa una ausencia de problemas, sino un estado donde no me dejo perturbar por dichos problemas. 

Es aquí donde me pongo a mí como prioridad, mi tiempo personal estrictamente reservado para descansar y estar con los míos. Si el tiempo que tengo es corto, pues lo aprovecho al máximo. O simplemente aprendo a crear el tiempo que necesito para volver a mí y liberar mi mente de lo que la está aprisionando. 

Hago el tiempo para tomar un libro en mis manos, sentir su peso, apreciar sus páginas, sumergirme en su historia o aprender algo nuevo. Me pierdo entre las letras y bloqueo el mundo exterior por unos minutos. Durante ese tiempo, solo existo yo en la quietud. 

Me pierdo en la música, bailo a su ritmo en ropa interior, y la uso para acompañarme en cada actividad que hago. Escucho lo que me hace feliz, o lo que refleja lo que siento en esos momentos para así no sentirme solo.


Saco el tiempo para sentarme y meditar, o intento hacerlo mientras realizo alguna labor en la casa. Aprendo a controlar mi respiración y a cómo usarla para devolver mi mente a un estado de calma. Visualizo mi energía brillando, manteniéndome con vida, y recordándome lo maravilloso que se siente conectar con el universo a mi alrededor. Canalizo lo que siento sin depositar esa energía pesada en nadie más, porque nadie tiene culpa de lo que pueda estar pasando. 

Aplico las técnicas que me enseñó mi psicóloga para poder separar lo que pasó durante mi jornada laboral, de mi casa. Aplico sus técnicas para el manejo de las emociones, y para establecer límites a los demás y a mí mismo. Los límites son importantes, ya que me ayudan a proteger mi energía, mi espacio y mi tiempo. Refuerzo mi autoestima con las lecciones que ella me enseñó, y me refuerzo en la idea de que no tengo que poder con el mundo todos los días; también se vale descansar y simplemente existir mientras recargo mis baterías. 

Aprovecho y me recuerdo que, lo que no pude hacer hoy, podré hacerlo mañana. Que lo que importa es el presente donde estoy viviendo, y que de nada me vale preocuparme demás por lo que aún no ha pasado; es una pérdida de tiempo al final del día. Tomo del pasado lo que pueda aprender, y el resto lo dejo atrás, escogiendo vivir sin ser esclavo de lo que pasó ni de lo que todavía no ha pasado. En otras palabras, escojo vivir un día a la vez, y encargarme de cada tarea una a la vez. No pasa nada si hoy no pude- mañana será otro día. 

Tengo la suerte de contar con amigos maravillosos. Gente hermosa, con corazones de oro, que no fallan en sacarme una sonrisa cada vez que me hablan o los veo. Es como si al verlos o escucharlos, la energía que me faltara volviera en cuestión de segundos. Es algo que solo puedo describir como magia. Si alguno está leyendo esto hoy, solo me queda estar en eterna gratitud por ustedes y la maravilla de su existencia. Incluyo la belleza extraordinaria que reencontrar esa presencia especial en mi vida, que trae consigo la magia de la posibilidad, y la voz que, sin importar lo que pase, trae balance, estabilidad y paz a mis días. Amo la idea de ti. 

Al final de todo, buscando la luz de ataraxia, encuentro la magia y la fuerza que habitan en mí. Me hago consciente de mi poder interior y las cosas extraordinarias que puedo lograr si solo creo que puedo hacerlo. Son cambios grandes a los que me enfrento, con muchas cosas nuevas que están por venir. Pero tal vez, si cambiase mi perspectiva y recordara más a menudo de lo que soy capaz, el trago no sería tan amargo. Son puertas de oportunidad que están llegando a mi vida, y así es como debo verlas- nuevas oportunidades, no nuevas cargas. Representan la posibilidad de construir algo nuevo en mi ámbito laboral y personal, y el inicio de lo que posiblemente sea una gran aventura. 

No va a ser fácil. Habrá días en los que sentiré que no podré más, que es imposible. Pero nunca he necesitado que las cosas sean fáciles, solo que sean posible; yo me encargaré del resto. No creo, sé, que este año será cuando definitivamente me probaré a mí mismo y de lo que realmente soy capaz. 

No es arrogancia. Sé que puedo hacerlo. Soy fuerte, soy brillante, y soy capaz, aún en los días difíciles.

No es egoísmo. Mi tiempo personal no se compromete por NADA. Mi salud mental no es negociable. 

Al final del día, no puedo encontrar ataraxia, porque no es algo que pueda encontrar. Es algo que debo crear. Si quiero calma y serenidad, me tengo que hacer consciente y presente, y crear esto que anhelo, porque no me va a caer del cielo. Si deseo un cambio, tengo que generarlo, no esperar por él. 

Creando la calma, me permito ser vulnerable. 

En conclusión, no es cuestión de buscar oportunidades de quietud y paz, sino de crearlas y traerlas a mi vida, y que el potencial para atraer esto ha estado en mi interior siempre. Me regalo la magia de crear mi amada ataraxia en mi vida. A ti, querido lector, te regalo la posibilidad de crear calma en medio de cualquier tribulación. 

Te regalo Ataraxia. 


P.S. Deberían leer los libros de Sarah J. Maas. No se arrepentirán. 


Saturday, July 31, 2021

Viviendo con depresión



Antes de comenzar este post, quisiera decir que no busco ofender o incomodar a nadie. Solo hablo desde mi propia experiencia al redactar sobre vivir con depresión, ya que cada persona lo puede experimentar de forma distinta. Si consideras que síntomas y/o sentimientos que estás teniendo son a raíz de algún problema, te aconsejo que busques ayuda, ya que nuestra salud mental es igual de importante que la física. No soy psicólogo ni psiquiatra, así que todo lo que verán hoy nace solo de mi experiencia como paciente, no como profesional de la salud mental; sin embargo, aquí estoy para escucharlos si alguna vez lo necesitan. 

¿Cómo podría comenzar a describir lo que es vivir en mi piel a diario? 

Algunos días necesito sexo. 
Algunos días necesito amor. 
Algunos días no necesito nada de nadie. 

Algunos días siento que quiero salvar el mundo. 
Algunos días solo quiero verlo arder. 

Algunos días me siento tan vivo. 
Algunos días solo sobrevivo. 

Algunos días puedo con el mundo entero. 
Algunos días el mundo puede conmigo. 

A veces río intensamente. 
A veces me ahogo sin que nadie lo note. 


Hace un tiempito atrás fui diagnosticado con depresión. Aunque ya me lo sospechaba porque lo estaba notando en mí, fue como un balde de agua fría. Una cosa es sospechar que tienes algo, otra muy diferente es confirmarlo. No explicaré el cómo llegué ahí, ya que es algo más personal, y no es tan sencillo como decir, "Fue por tal y tal cosa". No. Esto no es "Thirteen Reasons Why". 

No me equivoco al decir que esta ha sido la experiencia más fuerte y más retante de mi vida en todos los aspectos. Me ha afectado en ámbitos laborales, personales, en mis relaciones con otras personas, y en la manera en que manejo mi diario vivir. No escribo esto para que alguien me coja pena (sabemos de quién es amiga la pena), solo para contar mi experiencia. Y por favor, no quiero sermones ni lecciones de vida cuando terminen de leer. Solo empatía. Aclaro además que sí he ido a terapia, y fue maravilloso. 



Creo que uno de los sentimientos que más fuerte he sentido con la depresión es el de un vacío extremo. Imagina el vacío que sientes en tu pancita cuando tienes hambre. Ahora, mueve ese vacío a tu pecho y multiplícalo por diez. Así se siente la gran mayoría de los días. Sí, hay días mejores que otros, y días donde el vacío ni siquiera se siente. Pero llegan otros días que es como que si el vacío se apoderara de ti; dejo de ser Ema, y me convierto en algo frío, algo que no me gusta. 

Se siente como si algo te faltara, como si hubieses perdido una pieza importante en ti. Luego de ir a terapia, comprendí que ese sentimiento de vacío no será llenado por fiestas, alcohol, amistades, mucho menos amores, ni familiares; el vacío lo lleno yo. Puedo tener algo o alguien como un apoyo en el proceso, pero mi salvación como tal me corresponde a mí, no a nadie más. Por eso no creo en esto de ahogar las penas en bebida- al menos a mí no me sirve. 

Hay momentos en que ese vacío no se siente tan grande. He inclusive llegado a descubrir cómo trabajar con él, llenándolo de todo el amor propio posible. Pero es una batalla prácticamente diaria. No es como si un día te levantaras y solo decidieras que no te sentirás mal, que la depresión no te atacará. No es tan sencillo como eso. 


Con el vacío, viene la soledad. Se siente como si estuvieras al borde de un precipicio, gritando para que alguien te ayude y te salve, pero, aunque estás rodeado de muchas personas, nadie parece escucharte. Sabes que estás rodeado de amigos y familiares que te apoyan, pero a la vez es una carga que estás llevando tú, y no crees que alguien más pueda comprenderte o ayudarte. En ocasiones puede pasar que las personas que te desean apoyar tienen un interés genuino, pero no saben cómo hacerlo. Por más amor que tengo, sí se siente mayormente como si estuviese yo solo luchando contra esto- aunque sé que no es así. 

No, la depresión no es solo estar triste todo el tiempo. Eso es una idea errónea. Puedo sentir felicidad, y soy capaz de crear momentos felices. Pero al menos en mí, cuando la tristeza dice llegar, pega bastante fuerte. Es como algo que me deja casi incapacitado en el sentido que no puedo ver algo positivo. Lo comparo con un cielo gris, casi negro por la tormenta que se avecina, sin poder ver un solo rayo de sol. Sé que el sol está ahí, y estoy más que consciente que la tristeza no será eterna, más eso no borra los hechos ni el sentimiento. Nuevamente, no estoy triste todo el tiempo, es solo que se siente más fuerte de lo normal, supongo. 



Para mí uno de los aspectos más difíciles de la depresión con los que he tenido que trabajar ha sido el desánimo. Sé que tengo cosas que hacer, sé que tengo un trabajo con el que cumplir y otras responsabilidades. Y es algo que con el tiempo he logrado manejar, algo con lo que he logrado convivir. Más hay días que solo salir de mi cama se siente como una misión. Bañarme, comer, responder mensajes, contestar llamadas, atender a mis mascotas, limpiar, trabajar, encender la televisión... todo se siente como escalar la montaña del Everest o el monte Olimpo. Imagina tener una piedra muy pesada en tu pecho, la cual intentas empujar y sacar fuera de ti, pero mientras más lo intentas, más pesada se vuelve. 

En días así, tiende a estar presente el típico, "Tienes que echarle ganas", acompañado por un ceño fruncido y un tono de voz que promete un sermón si no haces lo que te dicen. A todo aquel que me ha dicho eso, les diré que deberían hacer una rutina de cardio cuando estén enfermos, y si sienten que no pueden, les diré, "Tienen que echarle ganas". No pueden hacerlo, ¿verdad? La salud mental afecta nuestro físico tanto como un virus por así decirlo. Mi depresión no es algo que puedo desactivar para complacerlos, ni es algo que mejorará solo por echarle ganas. NO ES ASÍ DE FÁCIL. Intento lo más posible trabajarlo a diario, y lo he logrado muchas veces, pero necesito que entiendan que no es algo sencillo. Así mismo, comprendo que no es fácil verme así, pero no voy a sanar cuando a ustedes les plazca simplemente para que no se sientan mal. 

Esta es Ramona Flowers en los comics de Scott Pilgrim.


Mi concentración no es la misma. Si antes me distraía con mucha facilidad, ahora no se quieran ni imaginar. La mayoría de las veces me lo tomo con humor, porque genuinamente me hace reír lo despistado que me pongo. Pero hay ocasiones en que solo sentarme a ver una película requiere toda mi concentración, y usualmente no las termino. A veces para leer me cuesta demasiado concentrarme, algo que antes no me sucedía. Mi memoria se ha afectado también, lo cual ya me ha causado varios problemas. Y mi sueño, pues... digamos que la melatonina se ha vuelto mi mejor amiga. 

Es difícil desarrollar el amor propio cuando tienes la depresión susurrando en tu oído que no eres suficiente y que nunca lo serás. O peor, culpándote por sentirte así. Aunque puedo decir con orgullo que he logrado crecer en este aspecto, y hoy tengo una mayor seguridad que antes, más he crecido en el sentido de respetarme mucho más. Intento no prestarle atención a esos sentimientos que me repiten cada cosa negativa, real o imaginaria, en mi mente a diario. Se siente como luchar contigo mismo, más intento verle un lado positivo a esto: lo utilizo como una manera de desarrollar más mi autoestima, intentando cada día ser mejor que ayer. 

Sin embargo, parte de este trato a mí mismo viene también en el espejo. Uno de los síntomas de la depresión es que afecta tu apetito; puedes comenzar a comer mucho menos, o mucho más. Yo pues, tiendo a comer demás. Se ha vuelto como una mezcla de muchas cosas: trabajar con mi imagen, auto percepción, y mensajes mediáticos que celebran el cuerpo masculino con músculos marcados ignorando el resto. Mi mente me repite que no soy suficiente, mientras yo intento enviarle un mensaje distinto. Es difícil, pero creo que voy por buen camino en esta parte. 



Tuve una persona sumamente maravillosa en mi vida hace unos veranos mientras comenzaba mis estudios en Montessori. En los diarios reflexivos que se nos pedía escribir, ella me comentaba la importancia y la grandeza de tratarme con más amabilidad y gentileza. De todas sus lecciones, esta ha sido la que más se me ha quedado, ya que creo que me la obsequió en el momento que más la necesitaba. Tiendo a juzgarme con mucha frialdad y crueldad, y definitivamente no es de mis mejores rasgos; tener depresión no ha sido exactamente una ayuda en esto. Pero las palabras dulces de ella me dieron un rayo de luz en medio de tanta oscuridad, y ahora intento a diario tratarme más bonito, por más fuerte que se me haga. Leí por ahí que nuestra mente se cree todo lo que le digamos, así que, aunque mi mente me quiere empujar a maltratarme, estoy intentando cambiar esto. 

Esta estrategia la reforcé más con mi psicóloga, quien trabajó mucho conmigo el manejo de mis emociones. Por cada sentimiento negativo, lo reforzaba con otros cuatro que fuesen positivos. Me ayudó a entender lo que pasaba conmigo, y cómo manejar los mensajes que mi cerebro me envía a cada momento. Les recuerdo que la terapia no es para locos, es para personas que reconocen que tienen un problema y buscan cómo mejorar; es tan normal como ir al hospital si nos sentimos mal. No podría recomendar más el ir a terapia si lo necesitan; solo quisiera que estuviese más accesible en cuestiones económicas, ya que hay personas que la necesitan, pero no pueden costearla. Sin embargo, al menos desde mi experiencia, el ir a terapia fue de las mejores decisiones que he podido tomar en mi vida. 



Tristemente, sigue habiendo personas complicadas con las que tengo que lidiar casi a diario. Juro que, si alguien más me dice, "Tienes que poner de tu parte", "No es para tanto", "Deja la changuería", "Yo no creo en la depresión, eso son changuerías tuyas" o "Eso te pasa por alejarte de la iglesia", lo voy a bloquear en mi teléfono y en mi vida. Si no van a apoyar, cállense. A eso le sumo otras frases bien lindas que me han dicho, tales como, "No te dejes caer otra vez en depresión", "No te deberías sentir así o caerás de nuevo en depresión", y "No puedes ser tan débil como para recaer".  No sé cómo explicar ya que mi psicóloga no tiene una varita mágica para "curarme" la depresión; ella se encargó de ayudarme a descubrir las herramientas en mí para poder lidiar con mi trastorno, y me ayudó a descubrir mi propia fortaleza para salir adelante. Me dio de alta porque consideró que ya podía trabajar con esto solo, pero la depresión no es algo que se va así porque sí. 

Igualmente, están las personas que me dicen que no me debería sentir así porque hay gente que lo está pasando peor que yo. No es solo un pensamiento dañino, sino también egoísta y sin compasión alguna. Obviamente, sé que hay personas que pasan por cosas súper difíciles a diario, desde enfermedades físicas mortales, accidentes, pérdidas, y demás. Pero el que alguien lo esté teniendo "peor que yo" no va a borrar lo que siento y lo que vivo. ¿Por qué mi dolor vale menos que el de alguien más? Siguiendo esta lógica, ya lo saben- si se caen por las escaleras y se rompen un par de costillas, ni se les ocurra llorar o quejarse porque alguien en un hospital está muriendo en esos momentos. Decirme algo como esto es decirme que mi dolor y mi experiencia no importan, que lo que vivo a diario es una nimiedad; mientras, tengo días que me siento morir por dentro, pero no importa porque alguien está peor. 

El de la izquierda es un cerebro con depresión. Vuelvan a decirme que es solo cuestión de echarle ganas. Vuelvan, I double dare you


Quisiera que se entendiera algo. Solo por decir que se me hace difícil, no quiere decir que no trabajo con eso a diario. Sí lucho, sí me esfuerzo. Solo que hay que entender que no es tan sencillo como decir, "Escoge ser feliz hoy". Así que, ¿cómo es mi vida en general viviendo con depresión? 

Me cuesta mucho a veces responder mensajes y llamadas porque no tengo energía. Me canso rápidamente de estar con otros, y necesito largos periodos de soledad para recargar mis baterías. Se me hace difícil creerme merecedor de cariño y amor, porque pienso que nadie podría amarme si supieran lo difícil que se me hace vivir el día a día. Me alejo de las personas para no lastimarlas, y en ocasiones porque prefiero irme antes de que se vayan. No me gusta escribir cuando me siento mal, porque no quiero molestar a nadie. Dormir es como un escape, porque mientras duermo nada duele, y eso es si logro dormir. Es difícil crear amistades y conexiones profundas, y a veces pienso que todos simplemente se irán un día, y que yo lo habré provocado. Sé que no es fácil lidiar con alguien como yo, y ya me han dicho más de una vez que no es fácil quererme, y lo entiendo; sí agradezco, sin embargo, a quienes se han quedado. 

No estoy triste cada segundo de mis días, pero solo porque río mucho no significa que esté completamente bien. No tengo ideas suicidas, ya que, contrario a lo que muchos piensan, el suicidio y la depresión no van necesariamente de la mano. Sí hay días que respirar es más complicado, y existir es todo lo que puedo lograr; pero creo que está bien si hay días que solo puedo sobrevivir, ya que entiendo que no tengo que ser productivo y/o feliz todo el tiempo para ser válido. 



En un tono más positivo, puedo decir que tengo mucha fe en mí. Sé que estaré bien; tal vez no hoy o mañana, pero sé que tengo las herramientas necesarias para progresar. Sé que esto no me define como persona, y que tengo mucho más por ofrecer. Tengo mis días buenos y mis días malos, pero aún en los malos conservo la esperanza de que no es para siempre. Si interactúas conmigo en mis días malos, por favor entiende que mi proyección al mundo no tiene nada que ver contigo, y que estoy poniendo mi esfuerzo máximo para no dejarme vencer en esos momentos. No voy a perder mi tiempo deseando ser el de antes, ya que de nada sirve seguir mirando al pasado. Por alguna razón me tocó vivir este proceso, así que intentaré hacer lo mejor posible con ello. Además, creo que algo bonito dentro de todo este asunto es que he aprendido a valorar más a las personas, y a ver a los demás con más empatía y dulzura.

No estoy donde quisiera, pero tampoco estoy donde estuve anteriormente; he mejorado bastante, aunque no siempre se note. Puede parecer imposible a veces, pero sé que podré con esto. Entre todas las palabras negativas que llegan a mí, estoy consciente de las positivas también. Sigo siendo capaz de crear grandes cosas y ser alguien bueno. Estaré bien... me lo prometo. 

Este post va dedicado a mis gatitas, Miss Indiana y Lady Sansa 
💓💓


P.S. Esto no fue fácil de escribir, así que me regalaré mantecado. Y al Ema del futuro- vuelve a leer esto cuando te sientas mal, para que veas lo mucho que has progresado. 

Sunday, June 13, 2021

Una Carta al Pasado


Hey. Qué bueno verte de nuevo. Aunque en realidad no sé bien cómo dirigirme hacia ti, intentaré hacer lo mejor posible. 

Confieso que no me gusta mucho pensarte ni hablar contigo. Siempre me traes recuerdos malos que daría lo que fuera por olvidar. Más me recuerdas a como era antes, y no es algo que me guste encarar. No me gusta mucho mirar al pasado, me distrae del ahora. Sin embargo, creo que de vez en cuando hay que hacerlo. 

Tenemos mucho en común. Compartimos el mismo cumpleaños, ambos Capricornio (y sabes que todo lo que dicen de nosotros es cierto), espejuelos, solo que yo soy más alto, y tú todavía tienes el pelo negro. No te acostumbres mucho al aspecto que tienes ahora, porque lo vamos a cambiar varias veces. Aunque deberías cuidar mejor tus espejuelos; con esto me refiero a que dejes de quedarte dormido con ellos puestos, los vas a dañar y no son baratos. 

Te observo y me doy cuenta que en ti aún habitan muchas creencias que ya en mi adultez he dejado ir. Algo que me gusta de ti es que eres de mente abierta. Mantente así siempre, ya que eso te mantendrá seguro sobre tus pies. Te puedo asegurar que cuando llegues a tus 20, no vas a creer ni en la mitad de las cosas que crees ahora, pero eso está muy bien. Vas a ir evolucionando, y eso es una maravilla del ser humano. 

Así de perra vas a ser baby. Tú confía. 

Tu sonrisa es más linda que la mía, porque todavía no tienes que fingirla. Aún estás en una etapa donde reír es más espontáneo, donde tu sonrisa no ha sido manchada por personas sin escrúpulos ni moral. Tus ojos aún reflejan esa inocencia. Ya había olvidado lo que es ser inocente en este mundo. Ya yo estoy lleno de malicia. No me malentiendas, no me arrepiento de ser así. Vas a darte cuenta cuando crezcas que, o te transformas para que no te destruyan, o terminarán abusando de ti. Ve poco a poco construyendo una coraza a tu alrededor, fortalece esa armadura, porque créeme- la necesitarás. 

Disfruta mucho el tiempo con tu familia, porque llegará el día que tendrás que estar completamente solo. Abraza, aunque las personas a tu alrededor no sean las más afectivas. Ignora todo lo hiriente que pueda salir de sus bocas, porque si no lo haces, terminarás contaminado de amargura. Cuando vayas a Juana Díaz, aprovecha mucho esos días. Ríe y abraza con más fuerza, y déjate querer; sé que no estás acostumbrado a eso, pero déjate querer. Estos días de tu infancia con ellos no regresarán, y volverás a ellos ya de adulto. Será un sentimiento hermoso el regresar, pero por favor no tomes por sentado lo que estás viviendo ahora. 


Ojalá nunca hubieses sido monaguillo. Te lo digo de corazón. Quisiera que eso nunca hubiese pasado. Lo único bueno que te llevarás de esa experiencia turbia serán amistades que podrás conservar de por vida, porque son personas maravillosas. Pero por lo demás, nunca valió la pena. No valieron la pena las eternas madrugadas, ni las largas caminatas. Quisiera volver a tu edad, y no solo hablarte sino volver allá, e impedir que sucediera esto. Sin embargo, tal vez es eso cierto de que todo pasa por un motivo. Serán años de mucha confusión, soledad, conflictos internos y rechazo, perpetuado por gente estúpida que no puede aceptar a alguien diferente, y que justifican sus idioteces con su fe. No te dejes robar la esencia por ellos; no valen tu tiempo ni tus lágrimas. 

Aunque quisiera que esos años no hubiesen pasado de esa manera, lo cierto es que estar encerrado en esa iglesia te hará más fuerte, ya que aprenderás muy bien qué no quieres para tu vida. También aprenderás a determinar qué personas deseas que estén en tu círculo, y a quienes evitar a toda costa. Por eso te digo que todo pasa por algo. Y no creas que estás cada vez más gordo; eso es un efecto provocado por la túnica horrible que te harán vestir. Confía en mi cuando te digo que tu cuerpo está bien. 

Cuando vayas creciendo en ese lugar, y entres a la escuela superior, te darás cuenta de varias cosas en ti. No eres como los demás, y esa es tu mayor fortaleza, aunque sientas que te aísla del resto. Deja de intentar sentir algo por una mujer que no sea amistad- nada pasará fuera de ahí. Si crees que el muchacho que te sonrió es lindo, pues es lindo y se acabó. ¿Qué más da? Admite que el chico alto que viste en el supermercado es atractivo, y que quisieras tomarle la mano. No pasa nada. Estás bien así. 

Aunque muchos te dirán que como eres es pecado, mándalos al carajo. ¡Oops, te hablé malo! Olvidé que todavía eres un niño, lo siento. Lo cierto es que no hay tal cosa como el pecado solo por amar. No matas, no robas, no haces daño. Deja de creer que está mal ser como eres. Ni te irás al infierno, ni recibirás un castigo eterno, ni nada por el estilo. No le hagas caso a los inventos estúpidos de otros que solo buscan controlar y lastimar. Siempre va a haber gente ridícula a tu alrededor, pero intenta que no te afecte tanto, por favor. Serás más feliz así. 


Veo que ocultas demasiadas cosas, que te tragas lo que sientes. Deja de hacer eso. Será un veneno, un mal hábito que aún de adulto estarás aprendiendo a no hacerlo. Busca una persona de confianza, y habla. No te sigas guardando las cosas, porque eso te matará lentamente. Y si no sientes que alguien pueda escucharte, por lo que más quieres consíguete un diario, y comienza a soltarlo todo. No te me quedes con nada adentro, y no temas a llorar. Si sientes que alguien te rechazará por ser tú mismo, no pasa nada. Ya habrá alguien que te acepte, ame y celebre por cómo eres, sin intentar moldearte a su idea. Y mientras esa persona llega, aprende a amarte por tu cuenta. 

Quisiera abrazarte y decirte que serás siempre feliz, pero no quiero mentirte. Intento ser lo más honesto posible contigo. Estarás solo, y mucho. Creo que ese será el mayor sentimiento que albergarás en tu interior, y con el que tendrás que trabajar a diario. Sí, tendrás gente a tu alrededor que te ama. Pero la soledad llegó a tu edad, y a mis 26 años te digo que todavía no se quiere ir. Lo más que te puedo recomendar es que aprendas desde ya a ser tu propio amigo la mayoría de las veces, y sobre todo a disfrutar el tiempo contigo mismo. Usa ese tiempo para mimarte, jugar, hacer lo que te apasiona. Otros encuentran su lugar seguro y de paz con otra persona; tú lo encontrarás en ti mismo, porque no tendrás otra elección.


Te van a romper el corazón, como a todos. No te amargues por eso. Literal a todos nos parten el corazón, ya sea los novios, las amistades o la misma familia. Sí te pasará mucho, por una sencilla razón: no sabes poner límites. Dejas que te molesten en la escuela, que te ignoren cuando dices que algo te duele o molesta, y que la gente te pase por encima. Chico por favor, quiérete más que eso. Vales demasiado. Te miro y me sorprende cómo dejé que tanta gente imbécil nos hiciera tanto daño. Pero nada, no quiero juzgarte. Ya bastante tengo de eso ahora.

Otra cosa que debes aprender: cuando te rompan el corazón, no te dejes sumergir completamente en la tristeza. Debes entender que cada sentimiento que vivas es temporal, tanto los buenos como los malos. Trata cada sentimiento de esa manera, como algo que pasará. Vívelo en su momento, más no te aferres a él. Muchos se irán de tu lado, y debes comprender que no todos en tu vida llegaron para quedarse; hay gente que solo está de pasada, para enseñarnos una lección y después marcharse. No pasa nada. En vez de enfocarte tanto en el por qué, piensa en la razón para que esto pasara. No te aferres a NADIE, solo a ti. 


Por cierto, ve dejando a un lado eso de que quieres ser pediatra. No sé en que estábamos pensando cuando decíamos eso. Tu sueño mayor será ser biólogo marino, pero te cuento que par de condiciones de salud que tienes no te dejarán ejercer esta profesión. Pero está bien, porque encontrarás otra pasión. Vas a tocar vidas, vas a hacer reír, vas a abrazar, vas a guiar con amor, vas a ser un héroe. En otras palabras, te volverás maestro. Esta será la mayor aventura de tu vida- y tirarte de un puente al agua mientras Zulmarie te toma fotos también será una gran aventura. 

Para eso tendrás que ir a la universidad, obviamente. Pero, ¿sabes qué? La vas a amar. Aun cuando se ponga fuerte y complicada, tus años universitarios serán los más felices. Conocerás gente maravillosa, con un brillo único y especial. Te puedo decir que estés pendiente a estas personas: Alexandra (Sandy), Paloma, Ginelyz, Marializ, Cindy, Ana Bauzá, Zorimar, Carly, Itzé, dos Kevin, y Heysha (quien será tu amiga desde la superior). Ellos serán tus amigos y tu fuente de inspiración y fortaleza. Créeme cuando te digo que serás muy feliz junto a ellos. 

Y claro, también conocerás a tus dos hermanas en todo menos en sangre: Zulmarie y Dianaryz. No conocerás en la vida amor como el de ellas. No te escribiré demasiado sobre ellas, porque quiero que experimentes esa magia por ti mismo. Pero será algo maravilloso cuando las conozcas. Sentirás como si una pieza que te faltaba por fin llegó y encajó. Vive esa magia, y otra vez- déjate querer. 


Prepárate para tu primer año de maestro. No será fácil, y vas a querer renunciar cada día. Ahí te darás cuenta que definitivamente trabajar con niños pequeños no es lo tuyo. Sentirás por primera vez la angustia de tener que ser un adulto responsable, y todo lo que eso conlleva. Va a ser un año muy oscuro en tu vida, bastante. Pero no dejes que eso te robe la alegría ni las ganas de hacer un buen trabajo. Lo mejor está por llegar. 

Cuando pase cierto huracán (tranquilo que estarás bien), llegarás a donde perteneces. Montessori será tu escuela y tu segundo hogar. Sé que esa palabra de Montessori te debe sonar bien extraña, pero deja que crezcas y la volverás un sinónimo de todas las cosas buenas que te puedas imaginar. Aquí vas a aprender (por fin) a levantar tu voz, a hacerte sentir, a brillar por ti mismo, a ser espontáneo, y a no temerle al conflicto. Conocerás el amor en su estado más puro a través de tus estudiantes, y a pesar de que habrá días difíciles, tu estado mayor aquí será de regocijo. Y tu sonrisa ya no tendrá que fingirse tanto. 


No tengas miedo a ir a un psicólogo, aunque mirándote me doy cuenta que hace mucho lo debimos haber buscado. Vivirás experiencias traumáticas, y estarás a punto de perder la vida en varias ocasiones. Aunque disfrutarás guiar, le tendrás miedo también, solo que prefiero no decirte por qué. Está pendiente al 2016, 2017 y 2018, especialmente el 18; serán los años que más te pondrán a prueba, y tendrás que demostrar de lo que estás hecho (azúcar, flores y muchos colores JAJA). Estas cositas, y muchas otras, las trabajarás yendo a terapia. 


Quisiera, sobre todas las cosas, librarte de la depresión. No es algo que me gustaría que pasaras. Te veo tan feliz y lleno de vida que se me parte el alma al saber que eso está en tu camino. Me gustaría decirte que solo será una etapa, pero no es así. Como dije anteriormente, no quiero mentirte. No serás feliz la mayoría de los días, y vivirás con un vacío interior que no podrás entender a fondo, ni sabrás como llenar. Lo más que te puedo decir es que no esperes a que la felicidad llegue a ti; por más mal que te sientas, construye tu propia felicidad, así te cueste, así te duela. Pero si un día sientes que no puedes más, no está mal solo descansar tu cuerpo y tu mente. También se vale tomarse una pausa y ser vulnerable; no tienes que ser fuerte todo el tiempo. 


Tu cuerpo está bien como está, cada centímetro de él. Aprende a mirarte con más gentileza, y a no juzgarte tan severamente. Se vale cometer errores, y a veces serás el villano en la historia de alguien. Por esto y mucho más debes desde ya aprender a perdonarte a ti mismo. No será fácil, pero debes hacerlo. Trabaja en tu autoestima, ya que habrá demasiadas personas a tu alrededor que intentarán bajártela. No me le bajes dos a nadie, especialmente a un hombre. No te dejes mangonear por ningún malandro. 

El bullying que estás pasando ahora no será eterno. Todo mejorará, solo sé paciente. En este proceso, quien único te ayudará será tu orientadora en la intermedia, la maravillosa Bany. Mientras tanto, quisiera que dejaras de escuchar las palabras hirientes que te dicen a diario. Que cuando en casa te digan "solo ignóralos", aprendas entonces a fortalecerte por tu cuenta. No creas lo que digan de ti; eres maravilloso, así como estás. 


Tendrás mucho éxito en tus estudios y en lo laboral, mas no en el amor. No, aquí nos tocó una carta sin tanta suerte. Parece que es muy difícil ser independiente y autosuficiente, al punto de depender solo de ti para ser feliz, y que alguien te acepte así. Tienes un factor que mejorar, y es que no te dejas querer, tal vez por lo que ya vivirás en su momento. Sin embargo, también te toparás con hombres que intentarán controlarte y cambiarte a su manera; que no te pintes las uñas ni el pelo, que te mudes, que no te vistas así, que no escuches esa música, que no rías tan fuerte, que cambies hasta tu sentido de humor, que no seas Wiccano... En fin, van a querer cambiar todo de ti. No lo permitas. Ningún hombre que realmente te ame querrá cambiarte, sino que te aceptará tal y como eres. Trabaja en lo que debes mejorar, pero por lo demás, disfruta tanto tu soltería que solo alguien realmente extraordinario te haga dejarla. Es mejor que te quedes solo, a estar con alguien que te haga sentir solo. 


Tal vez si hubiese sido más valiente... 

Si fuera más valiente... 

No. Me gusta como soy. Me gusta en lo que te has convertido. Así de impulsivo, espontáneo, escandaloso, atrevido, independiente y autosuficiente. Amarás los atardeceres, escucharás la música de Selena en todo momento, harás magia a diario (literalmente), y aprenderás a amarte con fuerzas. En tu pedestal de vida, a quien único debes colocar es a ti mismo, a más nadie. Espero que celebres tanto como yo tu sexualidad y tu género; sé feliz así siendo de género fluido, y siéntete cómodo con tus pronombres de él y ella a la vez. Abraza tu magia, ama ser la bruja maravillosa que eres (siempre bruja, nunca brujo). Hazte todos los tatuajes que quieras, que tu cuerpo sea un canvas por pintar. Hazte uñas bellas, y píntate el pelo; el cuerpo es tuyo, así que las reglas las pones tú. 

Unos consejos rápidos. Recuerda que el chocolate no es buen desayuno. Chucky no existe, pero la nena del exorcista sí (es broma). Cuídate de quien exprese, "Yo siempre digo lo que pienso", porque usualmente es una persona cruel que disfraza dicha crueldad como sinceridad. Aprende a vestirte mejor, y ahorra porque los zapatos que nos gustan están caros. No tengas miedo a amar en cada oportunidad que tengas. Alimenta constantemente tu necesidad de libros; ¡leer es lo máximo! Y si alguien te dice que estás gastando demasiado en libros, recuérdale que podrían ser drogas, así que te dejen en paz. 


Por último... llegará el día en que no tendrás a nadie en cierto momento. En ese momento cuando el frío de la noche te arropa, cuando la soledad amenaza con quemar tu mente, cuando sientes que necesitas un amor a tu lado, abrázate con fuerza y sé tu propio héroe. Cuando estés cansado y lastimado, te abrazaré con fuerza y te diré que todo va a estar bien, aunque ahora no lo puedas ver. Te diré que esto que estás viviendo es lo que te hará más fuerte, y que está bien tener miedo. Mientras nos tengamos el uno al otro, podremos lograr lo que sea. 

Estaremos bien, mi pequeño Ema. Te lo prometo. 

Con amor, 

    Tú. 



P.S. Cuando alguien critique tus gustos musicales, o tu cuerpo, mándalos a que se muerdan un ojo. Spice Girls Forever!

Libros que leí en el 2022

Tristemente, no pude leer tanto este año como en los anteriores. Fue un año sumamente ocupado y retante, entre nuevas experiencias, desafíos...