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Sunday, April 17, 2022

Cuando termino sobre pensando las cosas



¡Qué semana! Este capítulo de mi vida debería llamarse, "Cuando no es una cosa, es otra". Te lo juro que no pego una. No entraré en detalles sobre todo lo que ha pasado. No viene al caso y son cosas muy personales. Pero los que me conocen saben que mi mente va a millón con la mínima cosa. Sin embargo, a mi favor, nada de lo que ha pasado esta semana ha sido pequeño. Creo que, dentro de todo, lo estoy manejando mejor de lo que antes lo hubiera hecho. 

Excepto por una cosa- el sobre pensar. El mayor de mis males, el peor de mis defectos, y la causa máxima de mi autosabotaje. Muchas veces termino poniendo en peligro mi felicidad, porque mi mente no para de correr, y cuando acaba todo, me doy cuenta que la mayoría de las cosas estuvieron en mi mente. Si tan solo parara de pensar tanto, al menos por un momento, creo que podría estar mejor. 

No quisiera, sin embargo, terminar pasando por alto o negando lo que siento y pienso; es lo que inglés llaman "gaslighting". No quisiera caer en eso, pero también reconozco que a veces mi mente me traiciona. 

Como cuando a veces termino diciéndome esto. 


Esto que escribiré ahora es lo que siente estar en mi mente, especialmente en estos últimos días, cuando las preguntas sin contestación llegan en la noche y me siguen atormentando durante el día. Preguntas que me mantienen sin dormir. Preguntas que estoy intentando resolver y, si no tienen solución, dejarlas ir. Preguntas, pensamientos, ideas...


mi mente en estos momentos

¿A dónde realmente pertenezco? 

¿Realmente estoy preparado para todos los cambios que se avecinan? 

¿Por qué no me siento que soy suficiente? 

¿Hasta cuándo el amor propio es suficiente? 

¿Estoy mal por desear otro amor además del propio? 

¿Quién soy realmente? 

Cuando termine este proceso de transición, ¿qué quedará de mí? 

Soy una persona amable, ¿pero realmente eso es lo que me define? 

Tengo que ser más asertivo, o la gente continuará pisoteándome. 

¿Cómo puedo llegar a ser asertivo sin ser cruel? 

Pienso en no lastimar a los demás con mis acciones, pero no recibo esa misma consideración. 

Sé que estoy mal al esperar de otros lo mismo que doy. Pero sigo decepcionándome. 

¿Cuán factible es amar a alguien que no te ama de vuelta? 

¿Hasta dónde yo debo comprometerme? ¿Hasta qué punto debo ceder? 

¿Está bien quedarme y luchar? ¿Cuándo ya es suficiente? 

Cuando en las mañanas nadie te despierta, cuando en las noches nadie te espera, y cuando puedes hacer todo lo que se te antoja y cuando quieres, ¿cómo le llamas a eso? ¿Libertad o soledad? 

Si tengo gente a mi alrededor que sí me quiere, ¿por qué me siento tan solo? 

¿Cuántas veces debo ir a terapia antes de estar bien? 

¿Soy emocionalmente inestable si algo me afecta más que a alguien más? 

¿Es cierto que no soy fácil de querer? 

Esa necesidad de estar bien, versus la necesidad de tomarme un espacio y permitirme sentirme mal. 

Ya no quiero querer demás. 

Este cambio me está doliendo y me está costando, mucho más que cualquier otro que haya hecho. 

Se nos habla mucho de aprender a soltar, pero muy poco de sostener, cuidar, amar y no salir corriendo cuando las cosas se complican. ¿Pero hasta cuándo? 

¿Qué realmente estoy dispuesto a dejar ir? ¿Qué cosas en mí ya estoy listo para soltar? 

¿Por qué siempre debo estar pensando en el bienestar de los demás? ¿Qué hay del mío? 

¿Por qué el reforzar mi autoestima se siente a veces como narcicismo o arrogancia? 

Sé que no es mi responsabilidad el cómo los otros se sienten cuando pongo límites fuertes, pero a veces son crueles cuando lo hago. Eso empeora el sentimiento de soledad, aunque sé que me sentiría peor sin esos límites. 

La decepción duele más que cualquier otra cosa. Puedo estar enojado por un tiempo, pero luego se me pasa. La decepción es más difícil de superar. 

No es miedo al amor lo que sentimos. Es miedo a no ser amado de vuelta. 

No busco controlarlo todo. Solo quisiera más seguridad con algunas cosas. 

Está bien no ser perfecto, pero se me hace complicado a veces el no presionarme para serlo. 

Debo dejar de presionarme tanto. Debo dejar de pensarlo tanto. 

Mientras más vulnerable soy, más me lastiman. Pero si no lo soy, me vuelvo frío y apático, y no me gusta ese lado mío. 

¿Hasta cuándo el amor propio es suficiente? 

Sé que, si hiciera lo mismo que me hacen a mí, me odiarían con creces. Pero no me nace ser así. Intento mucho devolver lo que recibo, pero no me sale. No soy esa persona. ¿Eso está mal en mí? 

Me cuesta abrirme a las personas hasta que les tomo más confianza, pero a veces quisiera ser distinto. 

¿Por qué a veces siento tantas ganas de escapar? ¿A dónde se va cuando te duele el alma? 

¿De qué me vale decir tanto, si casi nadie entiende? Si nadie escucha. Si me tratan como una muñeca de porcelana que se fuera a romper de un momento a otro. 

No me interesa demostrarle nada a nadie. Solo quisiera sentirme tan fuerte como las personas dicen que soy. 

Ahora que vuelvo a terapia, ¿qué quedará de mí cuando termine el proceso? ¿Me gustará la persona que saldrá de ahí? ¿A quiénes perderé en el recorrido?

Sí, me levantaré de las cenizas, pero el quemarme viene primero. Para esta parte, debo ser valiente. ¿Qué seré cuando todo acabe?

¿Me gustará esa persona en la que estoy cambiando?



Con esto es todo por hoy. Esto es solo un pequeño vistazo a lo que hay en mi mente a diario. Otras ideas no las escribí porque llegan demasiado profundo, y prefirí reservarlas. 

Estoy bien. Solo necesito un tiempo para levantarme de nuevo. Pero estaré bien, yo sé que sí. Después de todo, soy la persona más fuerte que conozco. 


P.S. Vayan a terapia. Es sanador y necesario. 



Sunday, March 6, 2022

Reflexión sobre una semana pesada

Ya hasta la madre. Salud 🍸


Me levanto. Me lavo la boca. Me baño. Me visto. Me arreglo la cara, porque mi rutina de piel es sagrada. Corro para el trabajo. Doy clases. Salgo. Trabajo con los perros de casa. Doy tutorías. Como algo. Me baño. Me arreglo la cara. Duermo. Y así cada día. 

Cuando dicen que la rutina mata, no están mintiendo. 

Soy capaz de manejar el estrés, pero hay días que se hace más difícil. Sé manejar la compleja soledad que viene con vivir solo, pero a veces el silencio en casa hace más ruido que una fiesta. Conozco mis herramientas para trabajar con mi depresión, pero tengo mis días que no hay herramienta que valga. Sé que estaré bien, pero a veces solo quiero estar en mi casa, acostado en mi cama mientras miro al techo y escucho música. A veces puedo con el mundo, pero a veces el mundo puede conmigo. No soy tan fuerte como trato de aparentar, ni la mitad de feliz de lo que pretendo. Hay días que fingir una sonrisa es fácil, pero hay otros donde el solo pensamiento de sonreír se vuelve una misión. 

A pesar de que tengo personas a mi alrededor que me aman, el sentimiento de soledad no se desvanece. Es como estar frente a un precipicio a punto de caer, rodeado de personas que conozco, y les grito para que me ayuden, pero nadie parece escuchar. Solo se escucha el viento, y este me dice que no me atrapará si caigo. 

De repente entre tanto caos, me pregunto si realmente estoy haciendo lo correcto con mi vida. O aún más aterrador, el pensamiento de qué cuernos estoy haciendo con mi vida. Me surgen miles de preguntas, cuestionamientos, porque veo que a veces me estoy estancando y no sé cómo salir. No tengo todas las respuestas, y tal vez nunca las tendré. Por ahora, solo intento manejarme dentro de mi confusión. 

Debe haber más en la vida que solo trabajar y pagar cuentas.

Por más que intento dar buena cara y estar motivado, se me hace más complicado cuando la mayoría de las personas que me rodean solo hablan para quejarse, encontrar un problema a todo, criticar, burlarse y atacar a otros. Me alejo, me refugio en mi espacio interior, pero llega un punto en que la negatividad se vuelve muy pesada. Llega el punto donde no sé si simplemente deseo desaparecer, o ser encontrado. 

Pero entonces, ¿encontrado por quién? La respuesta probablemente sea yo mismo, y si es así, ya estoy trabajando en eso a diario. Tal vez no lo parezca por todo lo que he escrito, pero sí trabajo en mí, y mucho. Es solo que unos días ese trabajo corre mejor que otros. 

Cumplo con mi rutina a diario, cuidando de no fallar en nada ni a nadie. Entonces me doy cuenta que me olvidé de mí. Di abrazos sin recordar que el primer abrazo me lo debía dar yo. Di sonrisas, mas no me sonreí en el espejo cuando vi mi reflejo. Di un consejo a alguien triste, mientras ignoraba mi propia tristeza. Cumplí una rutina diaria para no fallar en nada, pero me fallé a mí cuando no me puse como prioridad. Me cuidé de no lastimar a nadie con mis palabras, pero no hablaba al momento de ser lastimado por las palabras de alguien más. Ahí llega el pensamiento de por qué me cuesta tanto ser más asertivo y no dejarme pisotear por los demás. 

No soy invisible. Estoy aquí. Mi voz también vale. Mi voz también merece ser escuchada. Mi esencia también se celebra. Pero quien primero se debe dar valor, escucharse y celebrarse soy yo. Así que, mientras me recupero de una semana que me ha hecho cuestionarme hasta si realmente esto no es el matrix, me recuerdo que me debo tratar con más cariño y más amabilidad. 

Está genial ser amable con los demás, pero la amabilidad no tiene que ser mi identidad entera. Es bueno ser amable, pero no siempre tengo que serlo. Es importante ser amable, pero no a costa de mi propio bienestar y seguridad. Está bien ser yo, vulnerable, confundido todo el tiempo, perdido en mis pensamientos, frágil y fuerte a la vez. Pero también es correcto ponerme a mí mismo en primer lugar y no sacarme de ahí. No es egoísmo- es amor propio. 

Estoy asustado y soy valiente, o al menos me encuentro en un punto entremedio. Soy hermosamente fuerte, pero trágicamente confundido. No soy perfecto, aunque me hayan educado para ser así; solo soy humano, y no siempre tengo ganas de sonreír. No se trata de, "Ema estás apagado, anímate, que tú no eres así". Mi vida, si realmente piensas que Ema está haciendo chistes todo el tiempo, se nota a leguas que no conoces ni un poco de quien realmente soy. 

Todo esto me ha llevado a darme cuenta que mucha gente me toma por sentado. Casi todos a mi alrededor de hecho. Ema sonríe, canta, brinca, salta, contesta siempre el teléfono, siempre hace chistes, siempre está dispuesto a escuchar y a perdonar. Pero Ema también se cansa, y a veces Ema se cansa de ser Ema. A veces solo quiere ser Emanuelle, y más nada. Ema no siempre va a estar ahí, Ema también se cansa de estar para los demás, pero no recibir lo mismo a cambio, y Ema no siempre tiene que entender, y perdonar, y olvidar. Ema se cansa. Yo me canso. Especialmente cuando sé que, si yo hiciera la mitad de las cosas que me hacen a diario, no quisieran volver a saber de mí. 

Por eso me doy cuenta que el culpable de todo esto soy yo, por permitir que pasara en primer lugar. Me pregunto entonces en qué punto comencé a permitir tanto. En qué punto traté como prioridad a personas que solo me ven como una opción más, o un amigo más, o simplemente alguien que siempre tendrá una sonrisa para ofrecer. 

Pero se acabó. 

No me interesa realmente cuántas personas pierda. No me importa en verdad qué vaya a traer esto. Pero definitivamente es tiempo de ponerme a mí mismo como mi más importante prioridad, y al diablo lo que otros puedan pensar. No siempre tengo que ser el amable y el gentil; a veces también se vale ser la reina con corona que se rehúsa a mirar hacia abajo. 

En conclusión, porque ya me cansé de todo esto. La rutina diaria mata, pero creo que soy más fuerte. La soledad no se va, pero tal vez es cuestión de disfrutar más mi propia compañía. No es necesario que posea todas las respuestas a mis interrogantes; se vale no saber qué diablos hago. Tal vez se trata de fluir, ver qué pasa, y buscar siempre cómo vivir- no sobrevivir, sino vivir, existir a plenitud. ¿Cómo? Ni p*** idea, realmente. Solo tengo unas verdades claras: 

1- Está bien no estar bien todos los días. 
2- Se vale llorar. Eso no me hace débil. 
3- El dolor ajeno no minimiza el mío, por más fuerte que pueda ser. 
4- No vine aquí a ser perfecto. 
5- No siempre tengo que estar disponible para los demás. 
6- Las personas correctas se alegrarán por mis límites y mi asertividad. Solo debo cuidar no ser cruel, eso no me gusta. 
7- Está más que bien no caerle bien a todo el mundo. Que me odien si les da la gana. Tengo suficiente gente que me ama. 
8- Mi trabajo sí vale la pena, aunque a veces no se sienta así. 
9- A la gente hay que dejarla hacer lo que les dé la gana, pero no con uno. 
10- No necesito que me levanten cuando me caigo. Conque se queden conmigo mientras lo hago, y no me jodan, es suficiente. 

Estaré bien. Yo sé que sí. Solo fue una semana pesada, no una mala vida. Mientras me tenga a mí mismo, todo estará bien. 


P.S. Isabela Madrigal sigue siendo el mejor personaje de "Encanto" marginales. 

Sunday, August 22, 2021

Buscando Ataraxia


Cuando hablamos de ataraxia, nos referimos a un término griego que significa calma, quietud en medio de los problemas. Es una palabra que he utilizado como un mantra personal cada vez que siento que todo se está saliendo de control, recordándome que, aún en medio de la tempestad, puedo alcanzar un estado de tranquilidad. 

La primera vez que vi la palabra fue en la novela "A Court of Silver Flames" de la diosa Sarah J. Maas (alabada sea por siempre). El personaje principal en el libro estaba pasando por una fuerte depresión, estrés postraumático, y alejaba a todos de ella para así no ser lastimada; atacaba primero para así no recibir ningún ataque. Ahogaba sus penas en alcohol, sexo y soledad. No fue hasta que logró descubrir su propio valor que entonces salió de este patrón de autodestrucción. Cuando desarrolló sus poderes y se volvió una guerrera, nombró a su espada Ataraxia, algo que había aprendido a través de la meditación. Eso último la ayudó a canalizar sus emociones, y poder encontrarse a sí misma en medio de todo el caos que abundaba en su mente. 

Esto causó un fuerte impacto en mí, y me inspiró a buscar esa misma calma en mi interior. Fue propulsado también por la idea de que, si deseo cambiar el mundo a mi alrededor, primero debo buscar cambiar mi mundo interior. El mundo se vuelve un reflejo de lo que yo soy al final. 

Ataraxia se volvió mi mantra, mi nombre, la palabra que me recuerda que en medio del caos, me puedo volver a encontrar las veces que lo necesite. Pero, ¿cómo hacerlo ahora? 

Estos días confieso que han sido puro caos tras otro. Creo que me desconecté de tal manera en las vacaciones que, el volver a trabajar ahora, ha sido más fuerte de lo que imaginaba. No me malentiendan, no me arrepiento para nada de haberme desconectado. Lo necesitaba y lo merecía, y no me sentiré culpable por escogerme a mí. Sin embargo, la transición ha sido fuerte, por decir lo de menos. Hay días que fluyen mejor que otros, aunque es difícil encontrar ataraxia en esos días difíciles- pero es cuando más necesito hacerlo. 

Me estoy enfrentando ahora mismo a un año escolar muy diferente. Desde la pandemia, esto ha sido cambio tras cambio sin detenerse. Obviamente, sé que no soy el único que está pasando por esto; no soy tan egoísta como para pensar que soy el único que lo está pasando difícil. Este año escolar presenta muchas cosas a las cuales no estaba preparado, y cada día trae un giro distinto al que debo acoplarme de la mejor manera posible. Se incluye todo el protocolo por la pandemia que aún nos agobia, los exhaustivos requerimientos semanales, la impaciencia, y cientos de cosas más. 

Para añadir a esto, este año comienzo mi año de internado en Montessori, el cual es prácticamente mi práctica en la metodología. Solo pido que el proceso pase rápido. Intento no pensar mucho en el futuro, y simplemente prepararme para él con calma, tratando lo más posible de centrarme en el presente. Sé que puedo hacerlo, sé que estaré bien; confío mucho en mí y sé que soy capaz de lograr esto y más. Pero soy humano, y sería un mentiroso si dijera que no me asusta. 

A esto le vamos a incluir que soy el maestro enlace de un proyecto nuevo, el cual se centrará en el contacto directo con la naturaleza. Es un proyecto que me emociona e ilusiona mucho, ya que estaremos trabajando en la creación de un mariposario. Suena genial, ¿no es cierto? Pero a la vez se exige tanto en el proyecto. Tiempo fuera del horario escolar, adiestramientos lejos de casa, reuniones, coordinación de actividades, trabajo con la comunidad escolar, y mucho más. Es un emocionante proyecto, pero intimidante a la vez. 

En resumidas cuentas, me siento abrumado. Aunque creo que estoy logrando mantener bastante bien la calma a pesar de todo, a veces temo que no vaya a poder con todo. Que no vaya a ser lo suficientemente fuerte o capaz como para sobrellevarlo en su totalidad, o que no logre canalizar mis emociones de la mejor manera posible. Intento dejar el estrés laboral fuera de casa, pero en ocasiones mi mente me traiciona cuando menos lo espero. ¿Realmente estoy listo para todo? Muchos pueden decirme que sí lo estoy, pero quien necesito que me lo diga y se lo crea soy yo mismo. 

Hay algo con lo que soy muy celoso, y es con mi tiempo personal. No me llevo trabajo para casa, y me tengo absolutamente prohibido trabajar en la noche. Ese es tiempo para mí solamente y poder despejar mi mente. Son momentos para leer, escuchar mi música, hacer mi rutina de cuidado para la cara, ver televisión, hablar con mis personas especiales, y más. No es tiempo para trabajar, punto. Fue algo que trabajé mucho con mi psicóloga, y no pienso volver atrás. Sin embargo, me preocupa que toda la carga que voy a tener me quite del tiempo que tengo para mí en el sentido de, por ejemplo, llegar tan cansado a casa que lo único para lo que tenga energía sea para dormir. 

Temo volver a caer en mi viejo patrón donde lo único que hacía era dormir y trabajar, usando mi casa solo como un punto intermediario. A ese estilo de vida donde permitía que el trabajo me consumiera. Me gusta lo que hago, pero no quiero que se vuelva el centro de mi vida. 


Una de las cosas que más afectó mi salud mental fue el no saber separar mi vida laboral de la personal, y seguir llevándome trabajo y estrés a mi casa. Esto es algo que realmente no quiero volver a hacer, ya que fue muy dañino para mí. Cuando no me queda espacio para conectar conmigo, para distraerme, para soltar y dejar ir, solo me queda el trabajo, y con él, el estrés. Mi mente se llena sin la posibilidad de liberar lo que llevo en ella, y el sentimiento de estar abrumado incrementa. 

Es mucho. Hay días que en realidad es demasiado. Como dije anteriormente, soy humano. Sí he logrado vencer obstáculos anteriormente, pero no con mi salud mental balanceándose en una cuerda floja como lo está ahora. Ahora, las circunstancias no las puedo cambiar, no realmente; no tengo ese poder. El internado sigue ahí y es algo con lo que debo cumplir, al igual que el proyecto nuevo. El año escolar va a continuar, ya sea como vamos o bajo una modalidad virtual nuevamente (espero que no sea así). Nada de esto va a desaparecer, y nada va a cambiar. 

Quien tiene que cambiar soy yo. 

Es en estos momentos donde buscar esa tranquilidad es crucial, y si no tengo el tiempo para hacerlo, entonces crear ese tiempo a como dé lugar. 

Cuando estoy tan abrumado, cuando siento que la carga es muy pesada, cuando tengo tantos detonantes a mi alrededor para caer nuevamente en un espiral de auto destrucción, ¿cómo encuentro ataraxia? ¿Cómo vuelvo a traer mi mente y espíritu a un estado de serenidad? Después de todo, dicha serenidad no representa una ausencia de problemas, sino un estado donde no me dejo perturbar por dichos problemas. 

Es aquí donde me pongo a mí como prioridad, mi tiempo personal estrictamente reservado para descansar y estar con los míos. Si el tiempo que tengo es corto, pues lo aprovecho al máximo. O simplemente aprendo a crear el tiempo que necesito para volver a mí y liberar mi mente de lo que la está aprisionando. 

Hago el tiempo para tomar un libro en mis manos, sentir su peso, apreciar sus páginas, sumergirme en su historia o aprender algo nuevo. Me pierdo entre las letras y bloqueo el mundo exterior por unos minutos. Durante ese tiempo, solo existo yo en la quietud. 

Me pierdo en la música, bailo a su ritmo en ropa interior, y la uso para acompañarme en cada actividad que hago. Escucho lo que me hace feliz, o lo que refleja lo que siento en esos momentos para así no sentirme solo.


Saco el tiempo para sentarme y meditar, o intento hacerlo mientras realizo alguna labor en la casa. Aprendo a controlar mi respiración y a cómo usarla para devolver mi mente a un estado de calma. Visualizo mi energía brillando, manteniéndome con vida, y recordándome lo maravilloso que se siente conectar con el universo a mi alrededor. Canalizo lo que siento sin depositar esa energía pesada en nadie más, porque nadie tiene culpa de lo que pueda estar pasando. 

Aplico las técnicas que me enseñó mi psicóloga para poder separar lo que pasó durante mi jornada laboral, de mi casa. Aplico sus técnicas para el manejo de las emociones, y para establecer límites a los demás y a mí mismo. Los límites son importantes, ya que me ayudan a proteger mi energía, mi espacio y mi tiempo. Refuerzo mi autoestima con las lecciones que ella me enseñó, y me refuerzo en la idea de que no tengo que poder con el mundo todos los días; también se vale descansar y simplemente existir mientras recargo mis baterías. 

Aprovecho y me recuerdo que, lo que no pude hacer hoy, podré hacerlo mañana. Que lo que importa es el presente donde estoy viviendo, y que de nada me vale preocuparme demás por lo que aún no ha pasado; es una pérdida de tiempo al final del día. Tomo del pasado lo que pueda aprender, y el resto lo dejo atrás, escogiendo vivir sin ser esclavo de lo que pasó ni de lo que todavía no ha pasado. En otras palabras, escojo vivir un día a la vez, y encargarme de cada tarea una a la vez. No pasa nada si hoy no pude- mañana será otro día. 

Tengo la suerte de contar con amigos maravillosos. Gente hermosa, con corazones de oro, que no fallan en sacarme una sonrisa cada vez que me hablan o los veo. Es como si al verlos o escucharlos, la energía que me faltara volviera en cuestión de segundos. Es algo que solo puedo describir como magia. Si alguno está leyendo esto hoy, solo me queda estar en eterna gratitud por ustedes y la maravilla de su existencia. Incluyo la belleza extraordinaria que reencontrar esa presencia especial en mi vida, que trae consigo la magia de la posibilidad, y la voz que, sin importar lo que pase, trae balance, estabilidad y paz a mis días. Amo la idea de ti. 

Al final de todo, buscando la luz de ataraxia, encuentro la magia y la fuerza que habitan en mí. Me hago consciente de mi poder interior y las cosas extraordinarias que puedo lograr si solo creo que puedo hacerlo. Son cambios grandes a los que me enfrento, con muchas cosas nuevas que están por venir. Pero tal vez, si cambiase mi perspectiva y recordara más a menudo de lo que soy capaz, el trago no sería tan amargo. Son puertas de oportunidad que están llegando a mi vida, y así es como debo verlas- nuevas oportunidades, no nuevas cargas. Representan la posibilidad de construir algo nuevo en mi ámbito laboral y personal, y el inicio de lo que posiblemente sea una gran aventura. 

No va a ser fácil. Habrá días en los que sentiré que no podré más, que es imposible. Pero nunca he necesitado que las cosas sean fáciles, solo que sean posible; yo me encargaré del resto. No creo, sé, que este año será cuando definitivamente me probaré a mí mismo y de lo que realmente soy capaz. 

No es arrogancia. Sé que puedo hacerlo. Soy fuerte, soy brillante, y soy capaz, aún en los días difíciles.

No es egoísmo. Mi tiempo personal no se compromete por NADA. Mi salud mental no es negociable. 

Al final del día, no puedo encontrar ataraxia, porque no es algo que pueda encontrar. Es algo que debo crear. Si quiero calma y serenidad, me tengo que hacer consciente y presente, y crear esto que anhelo, porque no me va a caer del cielo. Si deseo un cambio, tengo que generarlo, no esperar por él. 

Creando la calma, me permito ser vulnerable. 

En conclusión, no es cuestión de buscar oportunidades de quietud y paz, sino de crearlas y traerlas a mi vida, y que el potencial para atraer esto ha estado en mi interior siempre. Me regalo la magia de crear mi amada ataraxia en mi vida. A ti, querido lector, te regalo la posibilidad de crear calma en medio de cualquier tribulación. 

Te regalo Ataraxia. 


P.S. Deberían leer los libros de Sarah J. Maas. No se arrepentirán. 


Saturday, July 31, 2021

Viviendo con depresión



Antes de comenzar este post, quisiera decir que no busco ofender o incomodar a nadie. Solo hablo desde mi propia experiencia al redactar sobre vivir con depresión, ya que cada persona lo puede experimentar de forma distinta. Si consideras que síntomas y/o sentimientos que estás teniendo son a raíz de algún problema, te aconsejo que busques ayuda, ya que nuestra salud mental es igual de importante que la física. No soy psicólogo ni psiquiatra, así que todo lo que verán hoy nace solo de mi experiencia como paciente, no como profesional de la salud mental; sin embargo, aquí estoy para escucharlos si alguna vez lo necesitan. 

¿Cómo podría comenzar a describir lo que es vivir en mi piel a diario? 

Algunos días necesito sexo. 
Algunos días necesito amor. 
Algunos días no necesito nada de nadie. 

Algunos días siento que quiero salvar el mundo. 
Algunos días solo quiero verlo arder. 

Algunos días me siento tan vivo. 
Algunos días solo sobrevivo. 

Algunos días puedo con el mundo entero. 
Algunos días el mundo puede conmigo. 

A veces río intensamente. 
A veces me ahogo sin que nadie lo note. 


Hace un tiempito atrás fui diagnosticado con depresión. Aunque ya me lo sospechaba porque lo estaba notando en mí, fue como un balde de agua fría. Una cosa es sospechar que tienes algo, otra muy diferente es confirmarlo. No explicaré el cómo llegué ahí, ya que es algo más personal, y no es tan sencillo como decir, "Fue por tal y tal cosa". No. Esto no es "Thirteen Reasons Why". 

No me equivoco al decir que esta ha sido la experiencia más fuerte y más retante de mi vida en todos los aspectos. Me ha afectado en ámbitos laborales, personales, en mis relaciones con otras personas, y en la manera en que manejo mi diario vivir. No escribo esto para que alguien me coja pena (sabemos de quién es amiga la pena), solo para contar mi experiencia. Y por favor, no quiero sermones ni lecciones de vida cuando terminen de leer. Solo empatía. Aclaro además que sí he ido a terapia, y fue maravilloso. 



Creo que uno de los sentimientos que más fuerte he sentido con la depresión es el de un vacío extremo. Imagina el vacío que sientes en tu pancita cuando tienes hambre. Ahora, mueve ese vacío a tu pecho y multiplícalo por diez. Así se siente la gran mayoría de los días. Sí, hay días mejores que otros, y días donde el vacío ni siquiera se siente. Pero llegan otros días que es como que si el vacío se apoderara de ti; dejo de ser Ema, y me convierto en algo frío, algo que no me gusta. 

Se siente como si algo te faltara, como si hubieses perdido una pieza importante en ti. Luego de ir a terapia, comprendí que ese sentimiento de vacío no será llenado por fiestas, alcohol, amistades, mucho menos amores, ni familiares; el vacío lo lleno yo. Puedo tener algo o alguien como un apoyo en el proceso, pero mi salvación como tal me corresponde a mí, no a nadie más. Por eso no creo en esto de ahogar las penas en bebida- al menos a mí no me sirve. 

Hay momentos en que ese vacío no se siente tan grande. He inclusive llegado a descubrir cómo trabajar con él, llenándolo de todo el amor propio posible. Pero es una batalla prácticamente diaria. No es como si un día te levantaras y solo decidieras que no te sentirás mal, que la depresión no te atacará. No es tan sencillo como eso. 


Con el vacío, viene la soledad. Se siente como si estuvieras al borde de un precipicio, gritando para que alguien te ayude y te salve, pero, aunque estás rodeado de muchas personas, nadie parece escucharte. Sabes que estás rodeado de amigos y familiares que te apoyan, pero a la vez es una carga que estás llevando tú, y no crees que alguien más pueda comprenderte o ayudarte. En ocasiones puede pasar que las personas que te desean apoyar tienen un interés genuino, pero no saben cómo hacerlo. Por más amor que tengo, sí se siente mayormente como si estuviese yo solo luchando contra esto- aunque sé que no es así. 

No, la depresión no es solo estar triste todo el tiempo. Eso es una idea errónea. Puedo sentir felicidad, y soy capaz de crear momentos felices. Pero al menos en mí, cuando la tristeza dice llegar, pega bastante fuerte. Es como algo que me deja casi incapacitado en el sentido que no puedo ver algo positivo. Lo comparo con un cielo gris, casi negro por la tormenta que se avecina, sin poder ver un solo rayo de sol. Sé que el sol está ahí, y estoy más que consciente que la tristeza no será eterna, más eso no borra los hechos ni el sentimiento. Nuevamente, no estoy triste todo el tiempo, es solo que se siente más fuerte de lo normal, supongo. 



Para mí uno de los aspectos más difíciles de la depresión con los que he tenido que trabajar ha sido el desánimo. Sé que tengo cosas que hacer, sé que tengo un trabajo con el que cumplir y otras responsabilidades. Y es algo que con el tiempo he logrado manejar, algo con lo que he logrado convivir. Más hay días que solo salir de mi cama se siente como una misión. Bañarme, comer, responder mensajes, contestar llamadas, atender a mis mascotas, limpiar, trabajar, encender la televisión... todo se siente como escalar la montaña del Everest o el monte Olimpo. Imagina tener una piedra muy pesada en tu pecho, la cual intentas empujar y sacar fuera de ti, pero mientras más lo intentas, más pesada se vuelve. 

En días así, tiende a estar presente el típico, "Tienes que echarle ganas", acompañado por un ceño fruncido y un tono de voz que promete un sermón si no haces lo que te dicen. A todo aquel que me ha dicho eso, les diré que deberían hacer una rutina de cardio cuando estén enfermos, y si sienten que no pueden, les diré, "Tienen que echarle ganas". No pueden hacerlo, ¿verdad? La salud mental afecta nuestro físico tanto como un virus por así decirlo. Mi depresión no es algo que puedo desactivar para complacerlos, ni es algo que mejorará solo por echarle ganas. NO ES ASÍ DE FÁCIL. Intento lo más posible trabajarlo a diario, y lo he logrado muchas veces, pero necesito que entiendan que no es algo sencillo. Así mismo, comprendo que no es fácil verme así, pero no voy a sanar cuando a ustedes les plazca simplemente para que no se sientan mal. 

Esta es Ramona Flowers en los comics de Scott Pilgrim.


Mi concentración no es la misma. Si antes me distraía con mucha facilidad, ahora no se quieran ni imaginar. La mayoría de las veces me lo tomo con humor, porque genuinamente me hace reír lo despistado que me pongo. Pero hay ocasiones en que solo sentarme a ver una película requiere toda mi concentración, y usualmente no las termino. A veces para leer me cuesta demasiado concentrarme, algo que antes no me sucedía. Mi memoria se ha afectado también, lo cual ya me ha causado varios problemas. Y mi sueño, pues... digamos que la melatonina se ha vuelto mi mejor amiga. 

Es difícil desarrollar el amor propio cuando tienes la depresión susurrando en tu oído que no eres suficiente y que nunca lo serás. O peor, culpándote por sentirte así. Aunque puedo decir con orgullo que he logrado crecer en este aspecto, y hoy tengo una mayor seguridad que antes, más he crecido en el sentido de respetarme mucho más. Intento no prestarle atención a esos sentimientos que me repiten cada cosa negativa, real o imaginaria, en mi mente a diario. Se siente como luchar contigo mismo, más intento verle un lado positivo a esto: lo utilizo como una manera de desarrollar más mi autoestima, intentando cada día ser mejor que ayer. 

Sin embargo, parte de este trato a mí mismo viene también en el espejo. Uno de los síntomas de la depresión es que afecta tu apetito; puedes comenzar a comer mucho menos, o mucho más. Yo pues, tiendo a comer demás. Se ha vuelto como una mezcla de muchas cosas: trabajar con mi imagen, auto percepción, y mensajes mediáticos que celebran el cuerpo masculino con músculos marcados ignorando el resto. Mi mente me repite que no soy suficiente, mientras yo intento enviarle un mensaje distinto. Es difícil, pero creo que voy por buen camino en esta parte. 



Tuve una persona sumamente maravillosa en mi vida hace unos veranos mientras comenzaba mis estudios en Montessori. En los diarios reflexivos que se nos pedía escribir, ella me comentaba la importancia y la grandeza de tratarme con más amabilidad y gentileza. De todas sus lecciones, esta ha sido la que más se me ha quedado, ya que creo que me la obsequió en el momento que más la necesitaba. Tiendo a juzgarme con mucha frialdad y crueldad, y definitivamente no es de mis mejores rasgos; tener depresión no ha sido exactamente una ayuda en esto. Pero las palabras dulces de ella me dieron un rayo de luz en medio de tanta oscuridad, y ahora intento a diario tratarme más bonito, por más fuerte que se me haga. Leí por ahí que nuestra mente se cree todo lo que le digamos, así que, aunque mi mente me quiere empujar a maltratarme, estoy intentando cambiar esto. 

Esta estrategia la reforcé más con mi psicóloga, quien trabajó mucho conmigo el manejo de mis emociones. Por cada sentimiento negativo, lo reforzaba con otros cuatro que fuesen positivos. Me ayudó a entender lo que pasaba conmigo, y cómo manejar los mensajes que mi cerebro me envía a cada momento. Les recuerdo que la terapia no es para locos, es para personas que reconocen que tienen un problema y buscan cómo mejorar; es tan normal como ir al hospital si nos sentimos mal. No podría recomendar más el ir a terapia si lo necesitan; solo quisiera que estuviese más accesible en cuestiones económicas, ya que hay personas que la necesitan, pero no pueden costearla. Sin embargo, al menos desde mi experiencia, el ir a terapia fue de las mejores decisiones que he podido tomar en mi vida. 



Tristemente, sigue habiendo personas complicadas con las que tengo que lidiar casi a diario. Juro que, si alguien más me dice, "Tienes que poner de tu parte", "No es para tanto", "Deja la changuería", "Yo no creo en la depresión, eso son changuerías tuyas" o "Eso te pasa por alejarte de la iglesia", lo voy a bloquear en mi teléfono y en mi vida. Si no van a apoyar, cállense. A eso le sumo otras frases bien lindas que me han dicho, tales como, "No te dejes caer otra vez en depresión", "No te deberías sentir así o caerás de nuevo en depresión", y "No puedes ser tan débil como para recaer".  No sé cómo explicar ya que mi psicóloga no tiene una varita mágica para "curarme" la depresión; ella se encargó de ayudarme a descubrir las herramientas en mí para poder lidiar con mi trastorno, y me ayudó a descubrir mi propia fortaleza para salir adelante. Me dio de alta porque consideró que ya podía trabajar con esto solo, pero la depresión no es algo que se va así porque sí. 

Igualmente, están las personas que me dicen que no me debería sentir así porque hay gente que lo está pasando peor que yo. No es solo un pensamiento dañino, sino también egoísta y sin compasión alguna. Obviamente, sé que hay personas que pasan por cosas súper difíciles a diario, desde enfermedades físicas mortales, accidentes, pérdidas, y demás. Pero el que alguien lo esté teniendo "peor que yo" no va a borrar lo que siento y lo que vivo. ¿Por qué mi dolor vale menos que el de alguien más? Siguiendo esta lógica, ya lo saben- si se caen por las escaleras y se rompen un par de costillas, ni se les ocurra llorar o quejarse porque alguien en un hospital está muriendo en esos momentos. Decirme algo como esto es decirme que mi dolor y mi experiencia no importan, que lo que vivo a diario es una nimiedad; mientras, tengo días que me siento morir por dentro, pero no importa porque alguien está peor. 

El de la izquierda es un cerebro con depresión. Vuelvan a decirme que es solo cuestión de echarle ganas. Vuelvan, I double dare you


Quisiera que se entendiera algo. Solo por decir que se me hace difícil, no quiere decir que no trabajo con eso a diario. Sí lucho, sí me esfuerzo. Solo que hay que entender que no es tan sencillo como decir, "Escoge ser feliz hoy". Así que, ¿cómo es mi vida en general viviendo con depresión? 

Me cuesta mucho a veces responder mensajes y llamadas porque no tengo energía. Me canso rápidamente de estar con otros, y necesito largos periodos de soledad para recargar mis baterías. Se me hace difícil creerme merecedor de cariño y amor, porque pienso que nadie podría amarme si supieran lo difícil que se me hace vivir el día a día. Me alejo de las personas para no lastimarlas, y en ocasiones porque prefiero irme antes de que se vayan. No me gusta escribir cuando me siento mal, porque no quiero molestar a nadie. Dormir es como un escape, porque mientras duermo nada duele, y eso es si logro dormir. Es difícil crear amistades y conexiones profundas, y a veces pienso que todos simplemente se irán un día, y que yo lo habré provocado. Sé que no es fácil lidiar con alguien como yo, y ya me han dicho más de una vez que no es fácil quererme, y lo entiendo; sí agradezco, sin embargo, a quienes se han quedado. 

No estoy triste cada segundo de mis días, pero solo porque río mucho no significa que esté completamente bien. No tengo ideas suicidas, ya que, contrario a lo que muchos piensan, el suicidio y la depresión no van necesariamente de la mano. Sí hay días que respirar es más complicado, y existir es todo lo que puedo lograr; pero creo que está bien si hay días que solo puedo sobrevivir, ya que entiendo que no tengo que ser productivo y/o feliz todo el tiempo para ser válido. 



En un tono más positivo, puedo decir que tengo mucha fe en mí. Sé que estaré bien; tal vez no hoy o mañana, pero sé que tengo las herramientas necesarias para progresar. Sé que esto no me define como persona, y que tengo mucho más por ofrecer. Tengo mis días buenos y mis días malos, pero aún en los malos conservo la esperanza de que no es para siempre. Si interactúas conmigo en mis días malos, por favor entiende que mi proyección al mundo no tiene nada que ver contigo, y que estoy poniendo mi esfuerzo máximo para no dejarme vencer en esos momentos. No voy a perder mi tiempo deseando ser el de antes, ya que de nada sirve seguir mirando al pasado. Por alguna razón me tocó vivir este proceso, así que intentaré hacer lo mejor posible con ello. Además, creo que algo bonito dentro de todo este asunto es que he aprendido a valorar más a las personas, y a ver a los demás con más empatía y dulzura.

No estoy donde quisiera, pero tampoco estoy donde estuve anteriormente; he mejorado bastante, aunque no siempre se note. Puede parecer imposible a veces, pero sé que podré con esto. Entre todas las palabras negativas que llegan a mí, estoy consciente de las positivas también. Sigo siendo capaz de crear grandes cosas y ser alguien bueno. Estaré bien... me lo prometo. 

Este post va dedicado a mis gatitas, Miss Indiana y Lady Sansa 
💓💓


P.S. Esto no fue fácil de escribir, así que me regalaré mantecado. Y al Ema del futuro- vuelve a leer esto cuando te sientas mal, para que veas lo mucho que has progresado. 

Sunday, June 13, 2021

Una Carta al Pasado


Hey. Qué bueno verte de nuevo. Aunque en realidad no sé bien cómo dirigirme hacia ti, intentaré hacer lo mejor posible. 

Confieso que no me gusta mucho pensarte ni hablar contigo. Siempre me traes recuerdos malos que daría lo que fuera por olvidar. Más me recuerdas a como era antes, y no es algo que me guste encarar. No me gusta mucho mirar al pasado, me distrae del ahora. Sin embargo, creo que de vez en cuando hay que hacerlo. 

Tenemos mucho en común. Compartimos el mismo cumpleaños, ambos Capricornio (y sabes que todo lo que dicen de nosotros es cierto), espejuelos, solo que yo soy más alto, y tú todavía tienes el pelo negro. No te acostumbres mucho al aspecto que tienes ahora, porque lo vamos a cambiar varias veces. Aunque deberías cuidar mejor tus espejuelos; con esto me refiero a que dejes de quedarte dormido con ellos puestos, los vas a dañar y no son baratos. 

Te observo y me doy cuenta que en ti aún habitan muchas creencias que ya en mi adultez he dejado ir. Algo que me gusta de ti es que eres de mente abierta. Mantente así siempre, ya que eso te mantendrá seguro sobre tus pies. Te puedo asegurar que cuando llegues a tus 20, no vas a creer ni en la mitad de las cosas que crees ahora, pero eso está muy bien. Vas a ir evolucionando, y eso es una maravilla del ser humano. 

Así de perra vas a ser baby. Tú confía. 

Tu sonrisa es más linda que la mía, porque todavía no tienes que fingirla. Aún estás en una etapa donde reír es más espontáneo, donde tu sonrisa no ha sido manchada por personas sin escrúpulos ni moral. Tus ojos aún reflejan esa inocencia. Ya había olvidado lo que es ser inocente en este mundo. Ya yo estoy lleno de malicia. No me malentiendas, no me arrepiento de ser así. Vas a darte cuenta cuando crezcas que, o te transformas para que no te destruyan, o terminarán abusando de ti. Ve poco a poco construyendo una coraza a tu alrededor, fortalece esa armadura, porque créeme- la necesitarás. 

Disfruta mucho el tiempo con tu familia, porque llegará el día que tendrás que estar completamente solo. Abraza, aunque las personas a tu alrededor no sean las más afectivas. Ignora todo lo hiriente que pueda salir de sus bocas, porque si no lo haces, terminarás contaminado de amargura. Cuando vayas a Juana Díaz, aprovecha mucho esos días. Ríe y abraza con más fuerza, y déjate querer; sé que no estás acostumbrado a eso, pero déjate querer. Estos días de tu infancia con ellos no regresarán, y volverás a ellos ya de adulto. Será un sentimiento hermoso el regresar, pero por favor no tomes por sentado lo que estás viviendo ahora. 


Ojalá nunca hubieses sido monaguillo. Te lo digo de corazón. Quisiera que eso nunca hubiese pasado. Lo único bueno que te llevarás de esa experiencia turbia serán amistades que podrás conservar de por vida, porque son personas maravillosas. Pero por lo demás, nunca valió la pena. No valieron la pena las eternas madrugadas, ni las largas caminatas. Quisiera volver a tu edad, y no solo hablarte sino volver allá, e impedir que sucediera esto. Sin embargo, tal vez es eso cierto de que todo pasa por un motivo. Serán años de mucha confusión, soledad, conflictos internos y rechazo, perpetuado por gente estúpida que no puede aceptar a alguien diferente, y que justifican sus idioteces con su fe. No te dejes robar la esencia por ellos; no valen tu tiempo ni tus lágrimas. 

Aunque quisiera que esos años no hubiesen pasado de esa manera, lo cierto es que estar encerrado en esa iglesia te hará más fuerte, ya que aprenderás muy bien qué no quieres para tu vida. También aprenderás a determinar qué personas deseas que estén en tu círculo, y a quienes evitar a toda costa. Por eso te digo que todo pasa por algo. Y no creas que estás cada vez más gordo; eso es un efecto provocado por la túnica horrible que te harán vestir. Confía en mi cuando te digo que tu cuerpo está bien. 

Cuando vayas creciendo en ese lugar, y entres a la escuela superior, te darás cuenta de varias cosas en ti. No eres como los demás, y esa es tu mayor fortaleza, aunque sientas que te aísla del resto. Deja de intentar sentir algo por una mujer que no sea amistad- nada pasará fuera de ahí. Si crees que el muchacho que te sonrió es lindo, pues es lindo y se acabó. ¿Qué más da? Admite que el chico alto que viste en el supermercado es atractivo, y que quisieras tomarle la mano. No pasa nada. Estás bien así. 

Aunque muchos te dirán que como eres es pecado, mándalos al carajo. ¡Oops, te hablé malo! Olvidé que todavía eres un niño, lo siento. Lo cierto es que no hay tal cosa como el pecado solo por amar. No matas, no robas, no haces daño. Deja de creer que está mal ser como eres. Ni te irás al infierno, ni recibirás un castigo eterno, ni nada por el estilo. No le hagas caso a los inventos estúpidos de otros que solo buscan controlar y lastimar. Siempre va a haber gente ridícula a tu alrededor, pero intenta que no te afecte tanto, por favor. Serás más feliz así. 


Veo que ocultas demasiadas cosas, que te tragas lo que sientes. Deja de hacer eso. Será un veneno, un mal hábito que aún de adulto estarás aprendiendo a no hacerlo. Busca una persona de confianza, y habla. No te sigas guardando las cosas, porque eso te matará lentamente. Y si no sientes que alguien pueda escucharte, por lo que más quieres consíguete un diario, y comienza a soltarlo todo. No te me quedes con nada adentro, y no temas a llorar. Si sientes que alguien te rechazará por ser tú mismo, no pasa nada. Ya habrá alguien que te acepte, ame y celebre por cómo eres, sin intentar moldearte a su idea. Y mientras esa persona llega, aprende a amarte por tu cuenta. 

Quisiera abrazarte y decirte que serás siempre feliz, pero no quiero mentirte. Intento ser lo más honesto posible contigo. Estarás solo, y mucho. Creo que ese será el mayor sentimiento que albergarás en tu interior, y con el que tendrás que trabajar a diario. Sí, tendrás gente a tu alrededor que te ama. Pero la soledad llegó a tu edad, y a mis 26 años te digo que todavía no se quiere ir. Lo más que te puedo recomendar es que aprendas desde ya a ser tu propio amigo la mayoría de las veces, y sobre todo a disfrutar el tiempo contigo mismo. Usa ese tiempo para mimarte, jugar, hacer lo que te apasiona. Otros encuentran su lugar seguro y de paz con otra persona; tú lo encontrarás en ti mismo, porque no tendrás otra elección.


Te van a romper el corazón, como a todos. No te amargues por eso. Literal a todos nos parten el corazón, ya sea los novios, las amistades o la misma familia. Sí te pasará mucho, por una sencilla razón: no sabes poner límites. Dejas que te molesten en la escuela, que te ignoren cuando dices que algo te duele o molesta, y que la gente te pase por encima. Chico por favor, quiérete más que eso. Vales demasiado. Te miro y me sorprende cómo dejé que tanta gente imbécil nos hiciera tanto daño. Pero nada, no quiero juzgarte. Ya bastante tengo de eso ahora.

Otra cosa que debes aprender: cuando te rompan el corazón, no te dejes sumergir completamente en la tristeza. Debes entender que cada sentimiento que vivas es temporal, tanto los buenos como los malos. Trata cada sentimiento de esa manera, como algo que pasará. Vívelo en su momento, más no te aferres a él. Muchos se irán de tu lado, y debes comprender que no todos en tu vida llegaron para quedarse; hay gente que solo está de pasada, para enseñarnos una lección y después marcharse. No pasa nada. En vez de enfocarte tanto en el por qué, piensa en la razón para que esto pasara. No te aferres a NADIE, solo a ti. 


Por cierto, ve dejando a un lado eso de que quieres ser pediatra. No sé en que estábamos pensando cuando decíamos eso. Tu sueño mayor será ser biólogo marino, pero te cuento que par de condiciones de salud que tienes no te dejarán ejercer esta profesión. Pero está bien, porque encontrarás otra pasión. Vas a tocar vidas, vas a hacer reír, vas a abrazar, vas a guiar con amor, vas a ser un héroe. En otras palabras, te volverás maestro. Esta será la mayor aventura de tu vida- y tirarte de un puente al agua mientras Zulmarie te toma fotos también será una gran aventura. 

Para eso tendrás que ir a la universidad, obviamente. Pero, ¿sabes qué? La vas a amar. Aun cuando se ponga fuerte y complicada, tus años universitarios serán los más felices. Conocerás gente maravillosa, con un brillo único y especial. Te puedo decir que estés pendiente a estas personas: Alexandra (Sandy), Paloma, Ginelyz, Marializ, Cindy, Ana Bauzá, Zorimar, Carly, Itzé, dos Kevin, y Heysha (quien será tu amiga desde la superior). Ellos serán tus amigos y tu fuente de inspiración y fortaleza. Créeme cuando te digo que serás muy feliz junto a ellos. 

Y claro, también conocerás a tus dos hermanas en todo menos en sangre: Zulmarie y Dianaryz. No conocerás en la vida amor como el de ellas. No te escribiré demasiado sobre ellas, porque quiero que experimentes esa magia por ti mismo. Pero será algo maravilloso cuando las conozcas. Sentirás como si una pieza que te faltaba por fin llegó y encajó. Vive esa magia, y otra vez- déjate querer. 


Prepárate para tu primer año de maestro. No será fácil, y vas a querer renunciar cada día. Ahí te darás cuenta que definitivamente trabajar con niños pequeños no es lo tuyo. Sentirás por primera vez la angustia de tener que ser un adulto responsable, y todo lo que eso conlleva. Va a ser un año muy oscuro en tu vida, bastante. Pero no dejes que eso te robe la alegría ni las ganas de hacer un buen trabajo. Lo mejor está por llegar. 

Cuando pase cierto huracán (tranquilo que estarás bien), llegarás a donde perteneces. Montessori será tu escuela y tu segundo hogar. Sé que esa palabra de Montessori te debe sonar bien extraña, pero deja que crezcas y la volverás un sinónimo de todas las cosas buenas que te puedas imaginar. Aquí vas a aprender (por fin) a levantar tu voz, a hacerte sentir, a brillar por ti mismo, a ser espontáneo, y a no temerle al conflicto. Conocerás el amor en su estado más puro a través de tus estudiantes, y a pesar de que habrá días difíciles, tu estado mayor aquí será de regocijo. Y tu sonrisa ya no tendrá que fingirse tanto. 


No tengas miedo a ir a un psicólogo, aunque mirándote me doy cuenta que hace mucho lo debimos haber buscado. Vivirás experiencias traumáticas, y estarás a punto de perder la vida en varias ocasiones. Aunque disfrutarás guiar, le tendrás miedo también, solo que prefiero no decirte por qué. Está pendiente al 2016, 2017 y 2018, especialmente el 18; serán los años que más te pondrán a prueba, y tendrás que demostrar de lo que estás hecho (azúcar, flores y muchos colores JAJA). Estas cositas, y muchas otras, las trabajarás yendo a terapia. 


Quisiera, sobre todas las cosas, librarte de la depresión. No es algo que me gustaría que pasaras. Te veo tan feliz y lleno de vida que se me parte el alma al saber que eso está en tu camino. Me gustaría decirte que solo será una etapa, pero no es así. Como dije anteriormente, no quiero mentirte. No serás feliz la mayoría de los días, y vivirás con un vacío interior que no podrás entender a fondo, ni sabrás como llenar. Lo más que te puedo decir es que no esperes a que la felicidad llegue a ti; por más mal que te sientas, construye tu propia felicidad, así te cueste, así te duela. Pero si un día sientes que no puedes más, no está mal solo descansar tu cuerpo y tu mente. También se vale tomarse una pausa y ser vulnerable; no tienes que ser fuerte todo el tiempo. 


Tu cuerpo está bien como está, cada centímetro de él. Aprende a mirarte con más gentileza, y a no juzgarte tan severamente. Se vale cometer errores, y a veces serás el villano en la historia de alguien. Por esto y mucho más debes desde ya aprender a perdonarte a ti mismo. No será fácil, pero debes hacerlo. Trabaja en tu autoestima, ya que habrá demasiadas personas a tu alrededor que intentarán bajártela. No me le bajes dos a nadie, especialmente a un hombre. No te dejes mangonear por ningún malandro. 

El bullying que estás pasando ahora no será eterno. Todo mejorará, solo sé paciente. En este proceso, quien único te ayudará será tu orientadora en la intermedia, la maravillosa Bany. Mientras tanto, quisiera que dejaras de escuchar las palabras hirientes que te dicen a diario. Que cuando en casa te digan "solo ignóralos", aprendas entonces a fortalecerte por tu cuenta. No creas lo que digan de ti; eres maravilloso, así como estás. 


Tendrás mucho éxito en tus estudios y en lo laboral, mas no en el amor. No, aquí nos tocó una carta sin tanta suerte. Parece que es muy difícil ser independiente y autosuficiente, al punto de depender solo de ti para ser feliz, y que alguien te acepte así. Tienes un factor que mejorar, y es que no te dejas querer, tal vez por lo que ya vivirás en su momento. Sin embargo, también te toparás con hombres que intentarán controlarte y cambiarte a su manera; que no te pintes las uñas ni el pelo, que te mudes, que no te vistas así, que no escuches esa música, que no rías tan fuerte, que cambies hasta tu sentido de humor, que no seas Wiccano... En fin, van a querer cambiar todo de ti. No lo permitas. Ningún hombre que realmente te ame querrá cambiarte, sino que te aceptará tal y como eres. Trabaja en lo que debes mejorar, pero por lo demás, disfruta tanto tu soltería que solo alguien realmente extraordinario te haga dejarla. Es mejor que te quedes solo, a estar con alguien que te haga sentir solo. 


Tal vez si hubiese sido más valiente... 

Si fuera más valiente... 

No. Me gusta como soy. Me gusta en lo que te has convertido. Así de impulsivo, espontáneo, escandaloso, atrevido, independiente y autosuficiente. Amarás los atardeceres, escucharás la música de Selena en todo momento, harás magia a diario (literalmente), y aprenderás a amarte con fuerzas. En tu pedestal de vida, a quien único debes colocar es a ti mismo, a más nadie. Espero que celebres tanto como yo tu sexualidad y tu género; sé feliz así siendo de género fluido, y siéntete cómodo con tus pronombres de él y ella a la vez. Abraza tu magia, ama ser la bruja maravillosa que eres (siempre bruja, nunca brujo). Hazte todos los tatuajes que quieras, que tu cuerpo sea un canvas por pintar. Hazte uñas bellas, y píntate el pelo; el cuerpo es tuyo, así que las reglas las pones tú. 

Unos consejos rápidos. Recuerda que el chocolate no es buen desayuno. Chucky no existe, pero la nena del exorcista sí (es broma). Cuídate de quien exprese, "Yo siempre digo lo que pienso", porque usualmente es una persona cruel que disfraza dicha crueldad como sinceridad. Aprende a vestirte mejor, y ahorra porque los zapatos que nos gustan están caros. No tengas miedo a amar en cada oportunidad que tengas. Alimenta constantemente tu necesidad de libros; ¡leer es lo máximo! Y si alguien te dice que estás gastando demasiado en libros, recuérdale que podrían ser drogas, así que te dejen en paz. 


Por último... llegará el día en que no tendrás a nadie en cierto momento. En ese momento cuando el frío de la noche te arropa, cuando la soledad amenaza con quemar tu mente, cuando sientes que necesitas un amor a tu lado, abrázate con fuerza y sé tu propio héroe. Cuando estés cansado y lastimado, te abrazaré con fuerza y te diré que todo va a estar bien, aunque ahora no lo puedas ver. Te diré que esto que estás viviendo es lo que te hará más fuerte, y que está bien tener miedo. Mientras nos tengamos el uno al otro, podremos lograr lo que sea. 

Estaremos bien, mi pequeño Ema. Te lo prometo. 

Con amor, 

    Tú. 



P.S. Cuando alguien critique tus gustos musicales, o tu cuerpo, mándalos a que se muerdan un ojo. Spice Girls Forever!

Libros que leí en el 2022

Tristemente, no pude leer tanto este año como en los anteriores. Fue un año sumamente ocupado y retante, entre nuevas experiencias, desafíos...